El diputado nacional de La Libertad Avanza, Nicolás Mayoraz, se convirtió en tendencia este martes tras un exabrupto captado por un micrófono abierto en el Congreso de la Nación. El legislador santafesino, que preside la comisión de Asuntos Constitucionales, utilizó una justificación personal para validar un trámite institucional. El hecho se produjo durante el inicio del plenario donde se debate la reforma a la Ley de Glaciares.
Ante la sorpresa de los presentes, el rosarino admitió que realizaba una excepción en el nombramiento de autoridades por una preferencia individual. El episodio reavivó de inmediato el historial de conflictos que el diputado arrastra desde su llegada a la política en Santa Fe.
Nicolás Mayoraz admitió ante sus pares que aceptaba conformar las autoridades pendientes como una "excepción" porque "las mujeres son mi debilidad" y que el pedido fue realizado por "dos chicas".
Al inicio del plenario de comisiones, sin percatarse de que su micrófono ya estaba transmitiendo en vivo, el diputado justificó la designación de autoridades con una frase que se viralizó en minutos. "Vamos a aceptar las autoridades. Vamos a hacer una excepción. Las mujeres son mi debilidad", se le escuchó decir al legislador oficialista. Según los registros del encuentro, el diputado agregó que tomaba la decisión porque "vienen dos chicas y me lo piden".
"Las mujeres son mi debilidad": el comentario del diputado libertario Nicolás Mayoraz antes de que se empiece a tratar la modificación de la Ley de Glaciares. https://t.co/4LpDrLasr8 pic.twitter.com/ROToANhNUY
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La frase fue calificada como sexista y desubicada por diferentes sectores de la oposición. La diputada Gabriela Estévez, presidenta de la comisión de Mujeres, Género y Diversidad, rechazó los dichos de forma pública: "Las mujeres no somos 'debilidades' ni 'excepciones'. Somos representantes del pueblo y exigimos respeto". Tras el exabrupto, el plenario continuó con el debate sobre el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) y la minería.
En agosto de 2024, la diputada Lourdes Arrieta radicó una denuncia contra Nicolás Mayoraz ante la oficina de violencia de género de la Corte Suprema. La acusación se originó tras una reunión en el Salón Blanco donde, según la denunciante, el legislador la increpó con gritos, acusaciones y descalificaciones. Arrieta sostuvo que fue "apretada entre varios hombres" luego de haber cuestionado la organización de una visita a represores en el penal de Ezeiza.

Por su parte, el legislador santafesino desestimó la presentación calificándola como "un disparate" y aseguró que el bloque lo respaldó de forma unánime. En aquel momento, figuras del oficialismo como Lilia Lemoine salieron en su defensa y tildaron a la denunciante de ser "una persona desequilibrada". Aunque la denuncia penal fue desestimada por la fiscalía con términos duros hacia la presentación, el episodio marcó el primer gran quiebre interno del bloque libertario en la Cámara de Diputados.
El estilo de debate del rosarino también generó reacciones violentas entre sus propios colegas de provincia. En septiembre de 2025, al finalizar una sesión de la Convención Constituyente de Santa Fe, un micrófono abierto expuso al presidente de la asamblea, el radical Felipe Michlig. "Lo voy a cagar a trompadas a este tipo", expresó el dirigente de la Unión Cívica Radical en referencia al libertario.
Luego de un tenso cruce con Nicolás Mayoraz, Felipe Michlig lanzó un exabrupto que quedó registrado en la transmisión oficial https://t.co/XpmAWETSyD pic.twitter.com/30sz4AMpgd
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Michlig debió emitir un comunicado de disculpas públicas, aunque justificó su enojo en la supuesta actitud "obstruccionista y provocativa" que Mayoraz habría mantenido durante la maratónica sesión. El legislador libertario, por su parte, tildó el hecho como "un papelón" y acusó al radical de desconocer la legitimidad de los votos que lo llevaron a ocupar su banca en la convención.
Una de las polémicas más graves que enfrenta el legislador es una denuncia por presuntos manejos irregulares con los salarios de sus empleados. El abogado Emiliano Pereira, quien figuró como asesor en la Legislatura de Santa Fe, denunció haber sido presionado para entregar un "retorno" de 60.000 pesos mensuales al entorno de Mayoraz. Según el denunciante, inicialmente habían pactado un sueldo menor, pero al percibir un monto superior en el recibo, se le exigió la devolución del excedente.

El hecho fue expuesto públicamente por la mediática Amalia Granata, quien encabezó la lista electoral en 2019 y luego rompió relación con el diputado. Granata afirmó que se alejó del espacio al detectar prácticas que pertenecían a la "vieja política". Ante la acusación judicial, el abogado rosarino sostuvo que se trataba de un "ataque político" y negó haber solicitado dinero a sus colaboradores.
En el ámbito empresarial de Santa Fe, se señala al legislador por manejar hilos de influencia en el millonario negocio de la estiba del Gran Rosario. Fuentes del sector agroexportador denunciaron un proceso de cartelización del mercado, responsabilizando a Mayoraz de acordar con un número reducido de empresas para monopolizar la carga de buques mercantes.
La Cámara de Actividades Portuarias y Marítimas (CAPyM) manifestó su preocupación ante la falta de competencia en el sector. Según estas versiones, el legislador se habría comprometido inicialmente a abrir el juego a más operadores, pero finalmente el negocio quedó concentrado en pocas firmas, lo que generó sospechas de amiguismo político y manejo de intereses privados desde su banca pública.
TM