El ministro del Interior, Diego Santilli, profundiza su ronda de contactos con gobernadores para garantizar respaldo a la agenda legislativa del oficialismo. Este miércoles mantendrá un encuentro con el mandatario jujeño, Carlos Sadir, en una reunión atravesada por la negociación política y las urgencias fiscales de las provincias.
El objetivo del Gobierno es claro: consolidar apoyos para avanzar con proyectos clave en el Congreso, entre ellos la modificación de la Ley de Glaciares, iniciativas sobre propiedad privada, desalojos, tierras rurales y endurecimiento de penas. En un escenario de números ajustados, cada respaldo provincial se vuelve determinante.

El encuentro con Sadir no es aislado. Forma parte de una estrategia más amplia de la Casa Rosada para ordenar el frente parlamentario a través del diálogo con los mandatarios, muchos de los cuales enfrentan fuertes restricciones presupuestarias y reclamos internos por la caída de recursos.
En ese contexto, Santilli puso sobre la mesa la posibilidad de otorgar fondos extra de coparticipación, una herramienta que el Ejecutivo utiliza para contener a las provincias y evitar fisuras en votaciones sensibles. Sin embargo, varios gobernadores advierten que esos recursos no alcanzan para cubrir las necesidades actuales.
Desde Jujuy, Sadir llega con una agenda marcada por la necesidad de financiamiento. El mandatario ya avanzó con medidas de ajuste para ordenar las cuentas públicas ante la caída de ingresos, en un contexto de presión sobre el gasto estatal.
Según explicó, la provincia implementó controles más estrictos sobre las erogaciones, con el objetivo de mejorar la eficiencia del gasto. No obstante, también marcó límites claros: áreas como salud, educación y seguridad quedan fuera de cualquier recorte significativo.
La dinámica refleja el delicado equilibrio que atraviesan las provincias: mientras negocian apoyo político con la Nación, intentan sostener sus propias administraciones en medio de la crisis fiscal. En ese juego, el Gobierno nacional busca capitalizar cada acuerdo para avanzar con su paquete de reformas en el Congreso, donde la gobernabilidad sigue dependiendo de una ingeniería política cada vez más fina.