En medio del avance del oficialismo para modificar la Ley de Glaciares, el Congreso vuelve a mirar hacia atrás y recupera uno de los discursos más contundentes del debate original de 2010: el de Elisa Carrió, quien el 14 de julio de ese año defendió la aprobación de la norma con una fuerte advertencia sobre el valor estratégico del agua y el rol del Estado.
A 16 años de aquella sesión, el gobierno de Javier Milei y los gobernadores de provincias cordilleranas tienen todo listo para aprobar cambios a la ley vigente. La iniciativa ya cuenta con media sanción del Senado (febrero) y dictamen favorable en Diputados, por lo que este miércoles podría convertirse en ley.
El escenario actual reabre muchas de aquellas tensiones. El proyecto impulsado por el Gobierno busca redefinir el alcance de las zonas protegidas, limitar la protección del ambiente periglaciar y otorgar mayor protagonismo a las provincias.
Según el oficialismo, la reforma apunta a corregir “falencias interpretativas” que generaron inseguridad jurídica y frenaron inversiones, especialmente en minería de litio y cobre.
Sin embargo, organizaciones ambientalistas y sectores científicos advierten que los cambios podrían implicar un retroceso en la protección de reservas hídricas estratégicas.
En su intervención, Carrió buscó ordenar la discusión desde el punto de vista constitucional. “Me gustaría que nos preguntáramos de dónde surge la competencia para que este Congreso sancione esto. Surge claramente del artículo 41 de la Constitución”, planteó al inicio.
La entonces diputada explicó el esquema federal en materia ambiental: “La Nación iba a tener los presupuestos mínimos y las provincias la parte complementaria”, y aclaró que “en ningún caso éstas podrían dictar legislación contradictoria con la ley de presupuestos mínimos”.
En ese sentido, defendió el equilibrio entre Nación y provincias: “Es cierto que por la Constitución de 1994 los recursos naturales pasaron a pertenecer a las provincias, pero ello no significa que la Nación haya renunciado a la legislación ni a la jurisdicción en ningún aspecto. De lo contrario, esto significaría el fin de la Nación”.
Uno de los pasajes más recordados del discurso fue su advertencia sobre el valor geopolítico de los recursos naturales. “Se hablaba mucho de que el gran recurso de valor de los siguientes veinte años era el agua y la tierra”, sostuvo.
Y agregó una frase que quedó como síntesis de su posición: “Por eso yo decía ‘vienen por el agua’”.
Carrió contextualizó esa afirmación en el escenario internacional de los años 90 y principios de los 2000: “En el Banco Mundial se decía que la gran inversión que venía para la Argentina era la de las mineras, porque era la gran oportunidad”.
También vinculó ese proceso con la crisis de 2001: “Se decía que la Argentina estaba de remate por los bajos precios de las tierras. Había que ir por la tierra y por el agua”.
La líder de la Coalición Cívica apeló a ejemplos concretos para cuestionar el impacto de la minería en distintas provincias.
“Al principio pensaba que era algo bueno porque vendría trabajo. Pero cada año que pasaba no pasaba nada, veían peor su futuro, y ahora ya nadie quiere Bajo La Alumbrera”, señaló sobre su experiencia en Catamarca.
En la misma línea, advirtió: “Esto mismo es lo que va a pasar con San Juan. Es cierto que hoy los aplauden, pero vamos a ver qué va a pasar dentro de quince años”.
Carrió también rechazó que se tratara de una discusión partidaria: “Aclaramos esto para que no se piense que es una cuestión política. Hemos denunciado con nombre y apellido”.
Y fue más directa al referirse a intereses económicos: “Hay mucha gente de buena fe, pero también hay muchos otros que no tienen buena fe, muchos que hacen negocios. Los denunciamos en la Justicia”. Cabe recordar que Carrió había ligado a Cristina Kirchner con la minera Barrick Gold desde el 2008 tras el veto presidencial a la primera versión de la Ley de Glaciares.
En otro tramo de su discurso, Carrió hizo referencia a supuestos acuerdos y concesiones vinculadas a proyectos mineros.
“El acuerdo secreto con Chile es absolutamente lesivo para los intereses de la Argentina”, afirmó, al tiempo que apuntó contra concesiones vinculadas a emprendimientos como Pascua Lama.
También recordó el trabajo previo de dirigentes y organizaciones: “Han trabajado durante años denunciando este escándalo, con informes in situ y estudios sobre legislación minera”.
Así, el discurso de Carrió en 2010 sintetiza una mirada que vuelve a cobrar centralidad en 2026: la tensión entre desarrollo económico, federalismo y protección ambiental.