El Gobierno pondrá en marcha una serie de reuniones clave para abordar la delicada situación financiera del PAMI, en medio de fuertes reclamos de prestadores de salud por pagos atrasados y una deuda que, según fuentes del sector, rondaría los $500.000 millones.
La jornada estará marcada por una doble agenda: por un lado, autoridades de la obra social recibirán a las cámaras que representan a clínicas, sanatorios y laboratorios; por otro, el ministro de Economía, Luis Caputo, mantendrá un encuentro con su par de Salud, Mario Lugones, para evaluar el escenario y definir posibles medidas.
La cita entre ambos funcionarios está prevista para las 17.00 en el Palacio de Hacienda y aparece como el eje político central del día.
El conflicto con los prestadores privados viene en escalada y ya empieza a impactar en la atención. Desde el sector advierten que las demoras en los pagos y la falta de actualización de partidas generaron un fuerte deterioro en la cadena de financiamiento.
En varias instituciones aseguran que, ante la falta de liquidez, comenzaron a priorizar urgencias y postergar cirugías y estudios programados, lo que enciende alertas sobre la cobertura para jubilados y pensionados.
El reclamo por los fondos será uno de los puntos centrales del encuentro con las autoridades del PAMI, en un contexto atravesado por la incertidumbre sobre cómo se sostendrá el sistema en los próximos meses.
La reunión entre Caputo y Lugones buscará determinar si el Ministerio de Economía habilita una mayor asistencia financiera para el instituto, en un momento particularmente sensible por la proximidad del invierno, cuando suele incrementarse la demanda en el sistema de salud.
En el Gobierno reconocen que la situación del PAMI se convirtió en uno de los focos más delicados de la gestión, tanto por su impacto social como por su peso presupuestario.
En paralelo a la crisis, el Ejecutivo avanzó con cambios en la estructura del organismo. El PAMI oficializó la designación de María Florencia Zicavo como nueva síndico general, en una decisión que apunta a reforzar los controles internos en medio de auditorías y cuestionamientos a la gestión.
La funcionaria tendrá a su cargo el seguimiento de los procesos administrativos y financieros del instituto, un rol clave en un organismo que administra recursos destinados a millones de afiliados.
Al mismo tiempo, desde la Casa Rosada salieron a respaldar al ministro de Salud. Luego de versiones sobre su posible salida, la Oficina de Respuesta Oficial buscó desactivar los rumores con un mensaje directo: “Mario Lugones no se va”.

Con reclamos en aumento, presión sobre las prestaciones y necesidad de financiamiento urgente, el PAMI se consolidó como uno de los puntos más críticos para el Gobierno.
Las reuniones de este miércoles serán determinantes para medir la capacidad de respuesta oficial frente a un sistema que muestra señales de tensión creciente.