Mauricio Macri activó en los últimos días una serie de movimientos políticos para reordenar el PRO y reposicionarlo en el escenario nacional, en un contexto marcado por señales de desgaste en La Libertad Avanza.
Con agenda en el interior del país, reuniones partidarias y gestos hacia el armado electoral, el expresidente busca reconstruir poder territorial y volver a instalar al PRO como una alternativa con volumen propio.
El exmandatario iniciará una recorrida por Chaco y Corrientes, donde mantendrá encuentros con dirigentes y gobernadores aliados, en lo que aparece como el puntapié de una estrategia más amplia de reconstrucción.
El objetivo, según explican cerca de su entorno, es “regularizar los distritos” y fortalecer liderazgos locales con proyección electoral, en una lógica que apunta a recuperar presencia fuera del AMBA.
En paralelo, el macrismo también mueve piezas en otras provincias, como Salta, donde se busca ordenar la estructura partidaria en medio de tensiones internas.
El reordenamiento también tendrá un capítulo central en la provincia de Buenos Aires. Allí se reunirá la mesa directiva del PRO bonaerense, encabezada por Soledad Martínez, con la posible participación de Macri.
La estrategia apunta a recomponer el entramado partidario en distritos donde el espacio quedó debilitado tras los últimos cierres electorales, pero también a consolidar posiciones en municipios donde el PRO mantiene gestión.
En esa línea, María Eugenia Vidal volverá a mostrarse con una cena de la Fundación Pensar, en un gesto que también reaviva el debate interno sobre liderazgos y eventuales candidaturas.

El movimiento del PRO no es aislado. En el partido leen una oportunidad a partir de la situación interna de La Libertad Avanza, atravesada por tensiones políticas, ruido en la gestión y cuestionamientos judiciales a figuras cercanas al Gobierno.
En ese contexto, Macri busca disputar el electorado libertario y recuperar aliados en las provincias, evitando que el PRO quede subsumido dentro del esquema oficialista.
La estrategia incluye tanto la competencia directa como la posibilidad de acuerdos tácticos, en un equilibrio que aún no termina de definirse.

Uno de los focos centrales sigue siendo la Ciudad de Buenos Aires, principal bastión del PRO. Allí, el espacio trabaja para sostener el control político en medio de una creciente disputa con La Libertad Avanza.
En paralelo, no se descarta la posibilidad de impulsar una candidatura presidencial propia de cara a 2027, en un escenario que el macrismo imagina abierto y con margen para reconfiguraciones.
El rearmado que impulsa Macri expone una doble tensión: recuperar protagonismo sin romper del todo con el oficialismo y, al mismo tiempo, evitar perder identidad frente al avance libertario.
Con ese telón de fondo, cada movimiento del PRO combina necesidad y oportunidad en un mapa político que sigue en plena reconfiguración.