09/04/2026 - Edición Nº1157

Política

Congreso

Rossi 2010 vs. Rossi 2026: el giro sobre la Ley de Glaciares que lo expone

08/04/2026 | En el 2010 pedía prestar atención a lo que decían los gobernadores y también alertaba sobre ponerle un pie encima a las actividades productivas.



El debate por la reforma de la Ley de Glaciares volvió a poner en primer plano las posiciones históricas de los principales dirigentes políticos.

En ese contexto, las declaraciones recientes de Agustín Rossi generaron controversia por el contraste con su postura durante la sanción de la norma en 2010, cuando defendía la necesidad de equilibrar protección ambiental y desarrollo económico, en línea con los planteos de gobernadores cordilleranos.

El presente: críticas, lobby y advertencias

En medio de la discusión actual, Rossi reivindicó la ley vigente y cuestionó el proceso de reforma impulsado por el oficialismo. “La vigente ley de glaciares es una ley que no nació de un repollo ni de la mente iluminada de un legislador. Tuvo dos versiones. Una que se aprobó, que fue vetada por Cristina Kirchner, y sobre el mismo proyecto de ley se empezó a hacer un trabajo para lograr un consenso que permitiese tener una ley que protegiese los glaciares pero también que no sea un impedimento para la minería. Y se logró”, sostuvo.

En ese sentido, remarcó que la norma permitió el desarrollo de la actividad extractiva: “Desde el momento de sanción de la ley, la actividad minera creció, creció el volumen exportado, y aumentó la participación de las mineras en la inversión extranjera directa”.

Al mismo tiempo, defendió el esquema de “presupuestos mínimos” ambientales: “Los presupuestos mínimos no es una cuestión naif, y no muestra una colisión con las competencias de las provincias”.

Sin embargo, sus declaraciones también incluyeron una advertencia política: indicó que detrás de la reforma existen presiones de gobernadores y empresas mineras porque es un “gran negocio”.

2010: defensa de los gobernadores y del equilibrio productivo

El contraste aparece con nitidez al revisar su intervención del 14 de julio de 2010 en la Cámara de Diputados, durante el tratamiento de la ley que finalmente fue sancionada tras el veto de 2008 firmado por Cristina Kirchner.

En aquel momento, Rossi no solo defendió la decisión presidencial del veto, sino que la vinculó directamente con los reclamos de las provincias: “La presidenta de la Nación vetó aquella ley a pedido de varios gobernadores de las provincias cordilleranas”.

Durante el debate del 2010, Rossi puso el foco en las asimetrías regionales y en el impacto económico de las decisiones ambientales. “Debíamos contemplar una realidad absolutamente distinta entre aquellos diputados para los que la actividad que se quiere preservar tiene incidencia en la actividad productiva de su provincia y para quienes ella no tiene relevancia”, afirmó.

Incluso, apeló a una comparación directa: “Es mucho más cómodo opinar sobre los bosques nativos cuando en tu provincia el impacto de la industria forestal en el producto bruto geográfico es del cero por ciento que cuando tiene una incidencia relativamente alta”.

Su discurso enfatizaba la necesidad de integrar ambas dimensiones: “La preservación de los recursos naturales está íntimamente ligada a la realización de una actividad productiva, que tiene impacto en el desarrollo económico y la calidad de vida”.

“No podemos decir no porque no”

Uno de los ejes más contundentes de su exposición fue la advertencia contra prohibiciones absolutas sin alternativas económicas. “Si decimos ‘no’ a la minería, tenemos que prever qué alternativa productiva de desarrollo económico tendrán una cantidad de provincias argentinas. No podemos decir ‘no’ porque no”, sostuvo.

En esa línea, planteó la necesidad de compatibilizar intereses: “Lo que debemos hacer es compatibilizar el impacto ambiental que pueda tener esa actividad con la preservación de los recursos naturales, a fin de permitir el desarrollo integral y armónico de nuestro país”.

También cuestionó lo que consideraba una mirada centralista: “Es más fácil preservar desde acá los recursos naturales que están allá, que ponernos a ver cómo hacemos para preservar los que están a diez kilómetros”. 

Veto de Cristina Kirchner del 2008 a la primera versión de la Ley de Glaciares

Rechazo a las descalificaciones y a las sospechas

En 2010, Rossi también criticó las acusaciones cruzadas que rodeaban el debate, en un contexto donde sectores de la oposición vinculaban al kirchnerismo con intereses mineros, incluyendo menciones a empresas como Barrick Gold.

“El tema merece un análisis mucho más frío, mucho más racional y mucho más inclusivo”, afirmó, y rechazó “este intento de descalificación permanente que hemos sufrido”.

Ese posicionamiento contrastaba con su defensa de los legisladores de provincias mineras, a quienes consideraba injustamente cuestionados: “Han dado por tierra con una cantidad de imputaciones y descalificaciones que se les hacían”.

Rossi finalmente votó en contra de la ley en 2010. Intentó posponer el debate 15 días más, pero no tuvo éxito. Así, tras la derrota en la votación en general, se retiró del recinto para que no haya quorum al momento de la votación en particular. Evidentemente, tanto consenso no había.

Voto negativo de Agustín Rossi a la vigente Ley de Glaciares
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