Un informe del Centro de Estudios para la Recuperación Argentina (Centro RA) de la UBA deja una conclusión clara: no todos los precios subieron al mismo ritmo desde diciembre de 2023.
Mientras la inflación acumulada en el Gran Buenos Aires rondó el 209% hasta febrero de 2026, algunos rubros clave para la vida cotidiana avanzaron muy por encima de ese promedio. Y el principal fue el de vivienda.
El rubro Vivienda, servicios y combustibles registró un aumento cercano al 400%, casi el doble que la inflación general.
Dentro de ese salto se destacan especialmente los alquileres, que subieron un 423%, junto con los servicios básicos: el gas trepó un 766%, la electricidad un 370% y el agua un 366%.
El resultado es evidente: el costo de sostener un hogar se aceleró mucho más rápido que el resto de los precios, empujando hacia arriba el gasto fijo de las familias.

La tendencia no se limita a la vivienda. Otros rubros también le ganaron a la inflación, como comunicaciones (321%), educación (279%) y transporte (255%).
En contraste, los bienes mostraron una dinámica más moderada. Los alimentos subieron un 182%, mientras que indumentaria y el equipamiento del hogar quedaron incluso más rezagados.
La diferencia marca un cambio importante: la presión inflacionaria ya no está tanto en los productos que se compran todos los días, sino en los gastos estructurales.
Incluso dentro de la comida se observa una fuerte dispersión. Algunos productos tuvieron aumentos muy por encima del promedio, como el polvo para flan, el limón o el café, mientras que otros, como el arroz o el azúcar, prácticamente no se movieron.
En el caso de la carne, los incrementos también fueron significativos, con subas superiores al 220% en cortes como la paleta, el cuadril o la nalga.
Este comportamiento confirma que la inflación dejó de ser uniforme y se volvió cada vez más desigual.

El dato de fondo no es solo cuánto suben los precios, sino cuáles suben más.
Hoy, los gastos que no se pueden evitar —alquiler, tarifas, transporte— son los que más aumentan. Eso reduce el margen para otros consumos y obliga a reorganizar el presupuesto familiar.
Aunque la inflación general muestre cierta desaceleración, el informe deja en claro que el costo de vivir sigue corriendo por encima del promedio