La investigación por presunto enriquecimiento ilícito contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, sumó este miércoles un capítulo determinante con la declaración testimonial de su escribana de confianza, Adriana Mónica Nechevenko. Tras más de tres horas de audiencia en los tribunales de Comodoro Py, el juez federal Ariel Lijo ordenó un procedimiento inmediato en la inmobiliaria Rucci para secuestrar documentación original de las operaciones bajo sospecha.
La declaración de la profesional dejó al descubierto una ingeniería financiera inusual para el mercado inmobiliario argentino: el funcionario logró adquirir propiedades de lujo mediante hipotecas privadas otorgadas por particulares que, en el caso más relevante, no le cobran intereses. El fiscal Gerardo Pollicita busca ahora determinar si el matrimonio puede justificar el movimiento de al menos 70.000 dólares en efectivo realizados en el último año.
Fiscalía Federal N° 11 (Comodoro Py 2002, 5to Piso, CABA), lugar donde se receptó el testimonio de la escribana y se ordenó el allanamiento a la inmobiliaria.
Adriana Mónica Nechevenko reveló ante la Justicia que el departamento de Caballito donde reside el funcionario fue adquirido mediante una hipoteca de 200.000 dólares con intereses al 0% a saldar en noviembre de 2026, un beneficio financiero excepcional que el fiscal busca contrastar con los ingresos declarados por el jefe de Gabinete Manuel Adorni.
Minutos después de que la escribana Nechevenko terminara su declaración, el juez Lijo autorizó un operativo en la sede de la inmobiliaria Rucci, la firma que intervino en la venta del departamento de la calle Miró al 500 de Caballito. La decisión judicial se tomó ante las imprecisiones de la testigo y la necesidad de resguardar los documentos originales de la transacción, incluyendo las fichas de los "dos chicos" que, según el dueño original, fueron quienes iniciaron la oferta en nombre de las supuestas compradoras.
La Justicia busca determinar si existe una simulación de actos jurídicos. El procedimiento apunta a verificar quiénes fueron los verdaderos gestores de la compra y si el valor de escrituración de 230.000 dólares se ajusta a la realidad de un inmueble de 200 metros cuadrados con cochera en una de las zonas más cotizadas de la Ciudad de Buenos Aires.
Al salir de la fiscalía, la escribana evitó dar detalles técnicos sobre la solvencia de su cliente y derivó la responsabilidad de las explicaciones al propio funcionario. "No hubo un préstamo en efectivo, fue una compraventa con hipoteca por saldo de precio", sostuvo ante los medios. Al ser consultada sobre si había certificado de dónde provenían los fondos para los adelantos, fue tajante: "Hay que preguntarle a Adorni de dónde sacó el dinero".
La escribana de Manuel Adorni que visitó siete veces la Casa Rosada evitó contestar preguntas: "Son datos que a mi cliente no le gustaría que yo los dijera". https://t.co/JkotXSbJNe pic.twitter.com/H3y8TVdorR
— MDZ Online (@mdzol) April 8, 2026
La profesional admitió conocer hace "un montón de años" al matrimonio y reconoció haber ingresado al menos siete veces a la Casa Rosada autorizada por el propio jefe de Gabinete. Sin embargo, alegó razones de secreto profesional para no revelar los motivos de esas visitas. Ante las preguntas más punzantes sobre el origen del patrimonio, la testigo reiteró en varias oportunidades: "No lo recuerdo bien" o "A mi cliente no le gustaría que responda eso".
La operatoria del departamento de la calle Miró es el eje central de las sospechas. El inmueble pertenecía al exfutbolista Hugo Morales, quien declaró que lo vendió por 200.000 dólares porque estaba "muy deteriorado". Las compradoras originales fueron dos mujeres: Claudia Sbabo y Beatriz Alicia Veigas, identificadas en el expediente como jubiladas o personas de ingresos modestos.

Lo que la Justicia intenta desentrañar es por qué estas dos mujeres, tras comprarle el departamento a Morales, se lo vendieron a Adorni en 230.000 dólares pero le permitieron pagar el 90% del valor en cuotas y sin un solo dólar de interés. "No le prestaron plata, quedó un saldo de precio garantizado con hipoteca", explicó la escribana, intentando diferenciar la figura técnica de un préstamo bancario tradicional.
Más allá de las hipotecas, el fiscal Pollicita puso el foco en el dinero "físico" que el matrimonio desembolsó en un período de doce meses. Según la reconstrucción de la fiscalía, existen tres movimientos en efectivo que suman 70.000 dólares:
La pregunta que la Justicia busca responder es si el sueldo estatal de Manuel Adorni y los ingresos de su esposa, Bettina Angeletti, permiten generar un ahorro de tal magnitud en tan corto tiempo, teniendo en cuenta que el funcionario declaró deudas crecientes que superan los 95 millones de pesos.
La investigación retrocedió hasta el 15 de noviembre de 2024. Ese día, el matrimonio formalizó una hipoteca por 100.000 dólares sobre su departamento anterior en la avenida Asamblea, en Parque Chacabuco. Las prestamistas fueron Graciela Isabel Molina de Cancio (comisaria retirada) y Victoria María José Cancio, quienes cobraron un interés anual del 11%.
Casualmente, ese mismo día, la esposa de Adorni firmó la compra de la casa en el barrio privado de Exaltación de la Cruz por un valor de 120.000 dólares. El fiscal investiga la simultaneidad de estos actos y por qué el funcionario aceptó pagar un 11% de interés en esta operación mientras que en la de Caballito, realizada poco tiempo después, consiguió una tasa del 0%.
La causa se inició por una denuncia de la diputada nacional Marcela Pagano, quien advirtió inconsistencias graves en las declaraciones juradas del funcionario. Según la presentación, el patrimonio de Adorni habría crecido de forma exponencial, incorporando bienes y asumiendo deudas que no coinciden con su perfil financiero histórico.

La denuncia también menciona el uso de bienes públicos para fines personales, como los vuelos en el avión presidencial para su familia y los traslados privados a Punta del Este financiados por el periodista Marcelo Grandio, quien mantiene contratos de coproducción con la Televisión Pública. Hoy, en la Cámara de Diputados, la oposición intentó sin éxito interpelar al funcionario por estos hechos. La diputada Paula Penacca de Unión por la Patria calificó el caso como "un papelón de un caradura que no puede explicar sus propiedades".
TM