Liliana Parodi no dejó nunca de mirar televisión. Ni siquiera ahora, cuando el ecosistema mediático se fragmenta entre pantallas, plataformas y redes. Su ojo sigue activo, inquieto, casi obsesivo. “Miro todo el tiempo televisión, streaming, redes. Es más fuerte que yo”, confesó en El Living de NewsDigitales, dejando en claro que su vínculo con el medio trasciende cualquier formato.
Esa capacidad de detectar detalles donde otros no ven nada la convirtió en una de las productoras más respetadas del país. Y desde ese lugar, su diagnóstico es contundente: la televisión no está muerta, pero sí atraviesa un momento delicado.
Lejos de repetir el discurso habitual sobre la “crisis de contenidos”, Parodi apunta a otro foco. “Puede haber una crisis de creatividad, pero sobre todo hay una crisis de directivos para llevar ideas nuevas a un canal”, sostuvo.

El problema, según explicó, no es la falta de ideas, sino las dificultades para que esas propuestas lleguen a concretarse. En un contexto donde los costos son cada vez más altos, la lógica económica termina condicionando todo. “El presupuesto mata la idea. Hacer televisión es muy caro y enseguida aparece la pregunta: cuánto cuesta y cuánto deja”, resumió.
En medio del avance de las plataformas digitales, Parodi no duda en marcar diferencias. Si bien reconoce el crecimiento del streaming, relativiza su impacto frente al alcance histórico de la televisión. “No tiene el poderío de ese aparato. La televisión es gratis y llega a todo el país”, explicó.
Sin embargo, también admite que los hábitos cambiaron. Las nuevas generaciones consumen contenidos breves, fragmentados y muchas veces en formato vertical. Un fenómeno que obliga a repensar la producción tradicional y a entender que la competencia ya no es entre canales, sino entre formas de consumo.
Otro de los puntos críticos que señaló es la creciente influencia de la política en los medios. “Hay demasiadas operaciones, la política se metió en todo”, lanzó, sin rodeos.

En esa línea, redefinió el rol de los canales informativos: “Más que canales de noticias, son canales de opinión”. Una transformación que, según su mirada, responde tanto a intereses editoriales como a limitaciones estructurales para producir información en profundidad.
En paralelo al análisis del presente, Parodi puso el foco en un cambio cultural más amplio: el lugar de las personas mayores de 50 años. “Hay que cambiar el lenguaje. No somos jubilados ni retirados, somos ‘silver’”, planteó.
Lejos de una mirada pasiva, defendió la idea de una generación activa, con experiencia y todavía con mucho por aportar. “Hoy podemos vivir más de 100 años, pero lo importante es hacerlo con una longevidad positiva”, sostuvo.
Su historia personal explica, en parte, su forma de entender el trabajo. Criada en la pobreza, con una infancia atravesada por carencias, Parodi construyó su camino desde abajo. “Vengo de muy abajo, del submundo”, recordó.
Ese recorrido, lejos de generar resentimiento, se convirtió en motor. “Yo le debo todo a la televisión: mi profesión, mi bienestar y la persona que soy”, afirmó.

Hoy, lejos de retirarse, su agenda está más cargada que nunca. Consultorías, asesoramientos, formación y nuevos proyectos ocupan su tiempo. “Trabajo más que antes”, admitió.
Y aunque ya no esté al frente de un canal, su esencia no cambió. Parodi sigue observando, analizando y pensando la televisión. Porque, incluso en tiempos de algoritmos y plataformas, hay algo que para ella sigue siendo central: la capacidad de generar conversación.