El Gobierno nacional convocó a una reunión clave con las empresas de colectivos para este jueves a las 11 en la sede de la Secretaría de Transporte, con el objetivo de evitar nuevas medidas de fuerza que afecten el servicio en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
El encuentro se da en un contexto de fuerte tensión, luego de que las compañías redujeran la frecuencia de unidades en los últimos días, generando demoras y complicaciones para millones de usuarios.
Si bien el Ejecutivo transfirió recientemente fondos para cubrir salarios, las empresas advierten que la situación sigue siendo crítica. Según señalaron, existe una deuda acumulada que supera los $151.600 millones, lo que compromete la operatividad del sistema.

Las cámaras empresarias sostienen que los ingresos actuales no alcanzan para cubrir los costos, especialmente tras el aumento del combustible. En ese sentido, remarcaron que el valor reconocido por el Estado para el gasoil está por debajo del precio de mercado.
“El sistema es insostenible en estas condiciones”, indicaron desde el sector, que exige una actualización urgente de la estructura de subsidios.
De la reunión participarán representantes de las principales cámaras del transporte, entre ellas CEAP, CETUBA, CTBPA y CEUTUPBA, junto a funcionarios del área económica.
Además, las empresas ya elevaron una carta al ministro de Economía, Luis Caputo, en la que advirtieron que sin respuestas concretas no podrán garantizar el servicio ni cumplir con el pago de salarios a los choferes.
El objetivo del encuentro será encontrar un punto de equilibrio que permita sostener el sistema sin trasladar el costo directamente a los usuarios.
Durante el martes y miércoles, las empresas aplicaron una reducción del 30% en la frecuencia de colectivos, lo que impactó de lleno en la vida cotidiana de los pasajeros.

Las paradas colapsadas, las largas esperas y la sobrecarga en las unidades disponibles fueron parte de un escenario que expuso la fragilidad del sistema de transporte. Este panorama encendió las alarmas en el Gobierno, que busca evitar un paro total que paralice el AMBA.
Uno de los factores que agrava la crisis es la suba del combustible, impulsada en parte por tensiones globales como la conflicto en Medio Oriente. En el último mes, el gasoil registró aumentos cercanos al 25%, lo que elevó significativamente los costos operativos.
Las empresas aseguran que esta situación no fue acompañada por una actualización proporcional de los subsidios, generando un desfasaje que golpea directamente en la rentabilidad del sector.
El conflicto actual vuelve a poner sobre la mesa la discusión de fondo sobre el modelo de transporte público en el AMBA. La dependencia de subsidios, la fragmentación del sistema y la volatilidad de los costos son algunos de los desafíos estructurales.
Mientras el Gobierno intenta sostener el equilibrio fiscal, las empresas reclaman previsibilidad y financiamiento adecuado para garantizar el servicio.
La reunión de este jueves será clave para definir si se logra desactivar el conflicto o si, por el contrario, el transporte público enfrenta un escenario de mayor conflictividad en los próximos días, con impacto directo en millones de usuarios.
ND