El diputado nacional Nicolás Massot votó a favor de la reforma de la Ley de Glaciares impulsada por el gobierno de Javier Milei y los gobernadores de provincias cordilleranas, en una decisión que rompe con una extensa racha de posicionamientos críticos frente al oficialismo nacional.
El voto no solo tuvo impacto parlamentario, sino también político: se produjo apenas 24 horas después de una reunión en La Plata con el gobernador bonaerense Axel Kicillof.
La posición de Massot generó alguna sorpresa porque el legislador había mantenido un perfil mayormente opositor a las iniciativas del oficialismo libertario.
Su respaldo a la reforma de glaciares lo ubicó, en esta ocasión, en sintonía con el Gobierno y con mandatarios provinciales que promueven cambios para flexibilizar el régimen ambiental vigente.
Durante su intervención, Massot justificó su voto en la necesidad de “recuperar el espíritu original” de la ley sancionada en 2010: “Lo que se está haciendo es devolviéndole al proyecto original su espíritu inicial”, afirmó.
El proyecto aprobado introduce modificaciones relevantes en el esquema de protección ambiental, con impacto directo sobre actividades productivas en zonas cordilleranas.
Entre los principales cambios se destacan:
Massot defendió este enfoque al señalar que “el criterio de protección siempre fue hídrico, siempre fue la presencia de reservas estratégicas de recursos hídricos y no el criterio meramente geológico”.

En su discurso, el legislador también hizo hincapié en la necesidad de basar las decisiones en evidencia científica y en fortalecer el rol de las jurisdicciones locales.
“El criterio de desarrollo sustentable que marca nuestra Ley General de Medio Ambiente es el mismo que se aplica a todas las industrias”, sostuvo, y agregó que la evaluación de impactos debe determinar “si la afectación es suficientemente relevante para un ecosistema o si no lo es”.
Además, reivindicó la capacidad de las provincias para gestionar sus recursos: “Fueron las provincias, los municipios y las comunidades las que muchas veces fueron más exigentes que el propio Estado nacional”.
El voto de Massot generó especial repercusión por su cercanía temporal con el encuentro que mantuvo en La Plata junto a Emilio Monzó y el propio Kicillof.
La reunión se inscribía en una estrategia más amplia de construcción política impulsada por sectores referenciados en Miguel Ángel Pichetto, orientada a articular un espacio amplio con vistas a las elecciones presidenciales de 2027.
Sin embargo, el respaldo de Massot a una iniciativa promovida por Milei tensiona ese esquema y puede dejar expuesto a Kicillof frente a sectores del kirchnerismo duro.
Dentro del espacio alineado con Cristina Kirchner podrían surgir cuestionamientos hacia el gobernador bonaerense por avanzar en diálogos con dirigentes que luego adoptan posiciones contrarias al ideario K.
No se trata de un episodio aislado. En los últimos meses, el entorno político de Kicillof ya había enfrentado situaciones similares al intentar acercamientos con dirigentes del interior peronista que posteriormente apoyaron el Presupuesto 2026 impulsado por Milei o contribuyeron a habilitar el quórum para la reforma laboral. La fiscalización K está a la orden del día.
Este nuevo episodio refuerza las tensiones internas sobre los límites de la construcción política y la conveniencia de ampliar alianzas.
Massot cuenta con una importante trayectoria parlamentaria. Fue una pieza importante de Cambiemos como diputado del PRO y tras la eclosión de la coalición en el 2023, decidió plegarse a Miguel Ángel Pichetto y reubicarse hacia posiciones de “centro”.
En el último tiempo, agudizó su postura crítica hacia Milei, pero en este caso decidió acompañar la propuesta del oficialismo.