09/04/2026 - Edición Nº1157

Política

Congreso

Se aprobó la nueva Ley de Glaciares: euforia de Milei y burlas a Greenpeace

09/04/2026 | El oficialismo consiguió 137 votos a favor y hubo 111 en contra. El comunicado inmediato firmado por Javier Milei.



La Cámara de Diputados aprobó la reforma de la Ley de Glaciares sancionada en 2010, en una votación que expuso con claridad la grieta política en torno al modelo de desarrollo y la protección ambiental.

El proyecto impulsado por el gobierno de Javier Milei obtuvo 137 votos a favor, 111 en contra y 3 abstenciones, y quedó convertido en ley tras su paso por el Congreso.

Desde el oficialismo celebraron la iniciativa como un cambio estructural para la política minera, mientras que la oposición denunció riesgos ambientales y pérdida de controles.

Karina Milei y Diego Santilli siguieron la recta final del debate desde uno de los palcos. Cerca de las 3 de la madrugada se votó. La victoria, de todas formas, ya estaba asegurada.

El comunicado oficial: “Una reforma histórica”

Tras la aprobación, la Oficina del Presidente difundió un comunicado en el que celebró la sanción como un avance clave: “la aprobación definitiva del Congreso de la Nación al proyecto de adecuación de la Ley de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial”.

Según el texto oficial firmado por Milei, el objetivo central es “garantizar seguridad jurídica y darle poder a las provincias para la utilización de sus recursos”.

El Gobierno sostuvo además que la reforma introduce claridad técnica: “Aclara con precisión científica que se debe continuar protegiendo los glaciares y las geoformas del ambiente periglacial que cumplen funciones hídricas”.

En esa línea, justificó la habilitación de actividades productivas al señalar que se permitirá “la explotación de los minerales en los terrenos que estaban mal catalogados como glaciares”.

Qué cambia con la nueva Ley de Glaciares

La reforma modifica aspectos centrales del régimen vigente desde 2010, que establecía restricciones estrictas sobre la actividad en zonas glaciares y periglaciares.

Entre los principales cambios se destacan:

  • Revisión de las áreas protegidas: se redefine qué formaciones deben considerarse ambiente periglaciar, acotando el alcance de la protección.
  • Mayor rol de las provincias: se otorga a las jurisdicciones provinciales la potestad de realizar evaluaciones técnico-científicas y decidir sobre el uso de los territorios.
  • Habilitación de actividades mineras en zonas previamente restringidas, bajo nuevos criterios.
  • Enfoque en “seguridad jurídica” para inversiones, especialmente en minería de litio y cobre.

El Gobierno argumentó que la ley anterior generaba distorsiones: “La redacción original era confusa y generaba interpretaciones absurdas que prohibían actividades mineras en general, incluso donde no había nada que proteger”.

Además, vinculó la reforma con principios constitucionales: “Llevaba a conclusiones contrarias al artículo 41 de la Constitución (utilización racional de los recursos naturales) y al dominio originario de las provincias (artículo 124)”.

Federalismo y minería: el eje del oficialismo

Uno de los puntos centrales del comunicado fue la reivindicación del rol provincial. La Casa Rosada sostuvo que la reforma responde a “un reclamo histórico de las provincias integrantes de la Mesa del Litio y de la Mesa del Cobre”.

En ese sentido, remarcó que la ley “les devuelve a las provincias la competencia que les corresponde como legítimas titulares del dominio originario de sus recursos”.

El texto también planteó una visión de equilibrio entre ambiente y economía: “El cuidado genuino del ambiente y el crecimiento económico no son enemigos, sino motores complementarios de una Nación libre y próspera”.

Críticas a organizaciones ambientales

El comunicado incluyó un tono confrontativo hacia sectores ambientalistas: “Los intentos de interferencia de organizaciones extranjeras fracasaron” y agregó que “los ecologistas empecinados en impedir el progreso de la República Argentina volvieron a perder”.

En esa línea, el Gobierno afirmó que “las agendas que buscan impedir el progreso de los argentinos encontraron en este Gobierno su mayor enemigo”, en un mensaje directo hacia organizaciones como Greenpeace, que lucharon contra la reforma.

Apoyos políticos y reconocimiento a gobernadores

El presidente Milei agradeció a los legisladores que acompañaron la iniciativa y destacó el rol de mandatarios provinciales como Marcelo Orrego, Raúl Jalil, Carlos Sadir, Gustavo Sáenz y Alfredo Cornejo.

Según el comunicado, el trabajo conjunto permitió “alcanzar un marco normativo claro, federal y técnicamente sólido” y consolidar “un verdadero federalismo ambiental”.

Rechazo opositor: cuestionamientos ambientales y políticos

Desde la oposición, las críticas fueron contundentes. El diputado Martín Lousteau advirtió sobre los riesgos de delegar funciones ambientales al Ejecutivo: “No le puedo delegar facultades a una persona que dijo que es el topo que vino a destruir el Estado”.

Por su parte, Juan Grabois utilizó una metáfora extrema para graficar su rechazo: “Es equivalente a poner a Yiya Murano en el tanque de agua de tu casa”.

El legislador advirtió que la reforma podría habilitar prácticas contaminantes: “Le van a poner cianuro a los pibes y a las pibas” y calificó la iniciativa como una “amenaza letal”.

Un debate abierto entre ambiente y desarrollo

La aprobación de la reforma de la Ley de Glaciares marca un punto de inflexión en la política ambiental argentina. Mientras el Gobierno defiende la norma como una herramienta para atraer inversiones y fortalecer el federalismo, la oposición alerta sobre los riesgos para las reservas de agua dulce.

Por lo pronto, ahora se espera un largo desfile de presentaciones judiciales para impugnar la ley aprobada.