09/04/2026 - Edición Nº1157

Política

Transporte público

Boleto mínimo en el AMBA: cómo cambió con Cristina, Macri, Alberto Fernández y Milei

09/04/2026 | Desde el 2012 convivieron etapas de fuerte atraso tarifario con recomposiciones posteriores que golpearon el bolsillo.



La evolución del boleto mínimo de colectivo en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) muestra, a lo largo de los últimos años, un patrón recurrente: períodos prolongados de atraso tarifario seguidos por fuertes correcciones.

El gráfico elaborado por la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA), actualizado hasta febrero de 2026, confirma esa dinámica a través de las gestiones de Cristina Kirchner, Mauricio Macri, Alberto Fernández y Javier Milei.

Lejos de una trayectoria lineal, la tarifa del transporte público en el AMBA estuvo marcada por decisiones políticas que alternaron entre el congelamiento y los aumentos abruptos, con impacto directo en los usuarios y en el esquema de subsidios.

Cristina Kirchner: subsidios altos y ajustes puntuales

Durante el segundo mandato de Cristina Kirchner, el sistema se sostuvo con altos niveles de subsidios y tarifas relativamente bajas en términos reales. Sin embargo, uno de los hitos más relevantes fue el aumento del 66% aplicado a partir de enero de 2014.

La medida, impulsada por el entonces ministro de Transporte Florencio Randazzo, llevó el boleto mínimo de $1,50 a $2,50. El Gobierno justificó la suba en la necesidad de “mantener tarifas razonables” y reforzar la política de subsidios, especialmente para los sectores más vulnerables a través de la tarifa social.

A pesar de ese ajuste, el esquema general continuó mostrando un fuerte componente de subsidios, lo que derivó en un progresivo atraso del valor real del boleto frente a la inflación.

Mauricio Macri: recomposición acelerada y subas por encima de la inflación

Con la llegada de Mauricio Macri a la Casa Rosada en 2015, la política tarifaria cambió de curso. El objetivo fue recomponer los precios relativos del sistema de transporte, lo que derivó en una serie de aumentos significativos.

En abril de 2016 se aplicó una suba del 100%, que llevó el boleto mínimo de $3 a $6. El entonces ministro de Transporte Guillermo Dietrich defendió la medida bajo el argumento de avanzar hacia un sistema “sustentable”, aunque manteniendo e incluso incrementando los subsidios.

Entre 2018 y comienzos de 2019 se registró otro tramo de fuertes incrementos, en un contexto de devaluación y aceleración inflacionaria. Según el registro de AAETA, el valor real del boleto alcanzó en marzo de 2019 uno de sus niveles más altos de la serie, producto de subas que en varios tramos superaron la inflación.

Sin embargo, en el marco del deterioro económico y la proximidad electoral, el Gobierno frenó nuevas actualizaciones, lo que volvió a generar un rezago tarifario hacia el final de la gestión.

Alberto Fernández: congelamiento y máximo atraso relativo

El período de Alberto Fernández estuvo marcado por un congelamiento tarifario prolongado, especialmente entre 2020 y 2023. En un contexto de alta inflación, esta decisión profundizó el atraso del boleto en términos reales.

Aunque en 2023 se anunció un esquema de actualización atado a la inflación, la medida no se aplicó de manera sostenida. En la práctica, primó la política de contención de tarifas para mitigar el impacto en los ingresos, lo que llevó al sistema a uno de los niveles de mayor desfasaje histórico.

El gráfico de AAETA muestra con claridad este período como el de mayor distancia entre el costo del sistema y el precio que pagan los usuarios, incrementando la dependencia de subsidios estatales o forzando a una disminución de las frecuencias.

Javier Milei: fuerte corrección inicial y nueva lógica tarifaria

Con la asunción de Javier Milei en diciembre de 2023, el esquema cambió nuevamente hacia una rápida recomposición tarifaria.

Entre diciembre de 2023 y abril de 2024 se aplicaron aumentos acumulados superiores al 250%. El boleto mínimo pasó de $52,96 a $270, tras una primera suba del 45% en enero y un salto posterior autorizado por la Justicia.

Este ajuste marcó uno de los movimientos más abruptos de toda la serie reciente. La política oficial buscó reducir subsidios y acercar las tarifas a los costos reales del sistema, en línea con el programa de estabilización económica.

A partir de allí, y según el gráfico de AAETA hasta febrero de 2026, la evolución del boleto mantiene una lógica de actualización más frecuente, aunque el análisis general no se modifica: el sistema continúa alternando entre etapas de atraso y correcciones intensas.

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