10/04/2026 - Edición Nº1158

Internacionales

Giro económico

Delcy Rodríguez mueve el tablero en Venezuela: el giro que mira el mercado

10/04/2026 | El aumento salarial y los cambios tributarios marcan un giro pragmático, aunque lejos de una transformación estructural profunda.



Venezuela atraviesa un momento de inflexión económica tras el anuncio de nuevas medidas por parte de Delcy Rodríguez, que incluyen un aumento salarial y ajustes en el modelo económico. En un país donde el salario mínimo permanece prácticamente destruido en términos reales desde 2022, el reconocimiento explícito de la necesidad de corregir ingresos marca un cambio relevante. El gobierno comienza a abandonar la inercia de políticas pasadas para avanzar hacia un esquema más pragmático y orientado a resultados.

El anuncio no ocurre en el vacío. La economía venezolana sigue operando bajo una estructura frágil, con inflación elevada y una fuerte dependencia de sectores extractivos. Sin embargo, el discurso oficial introduce un elemento nuevo: la idea de sostenibilidad. El aumento salarial fue presentado como “responsable”, es decir, condicionado a la capacidad real de la economía para financiarlo, evitando repetir dinámicas inflacionarias del pasado.

Venezuela 


Venezuela es un país de la costa norte de América del Sur, con diversas atracciones naturales.

Reformas graduales con lógica de mercado

Uno de los aspectos más relevantes del paquete es su orientación hacia la reactivación productiva. El gobierno plantea vincular la mejora del ingreso a sectores como hidrocarburos y minería, lo que implica un reconocimiento implícito de que sin crecimiento real no hay recuperación salarial sostenible. Esta lógica se alinea con reformas previas, como la apertura del sector petrolero a inversión privada y extranjera, en un giro significativo respecto al modelo tradicional.

A esto se suma la intención de revisar el sistema tributario y reducir distorsiones que afectan al sector productivo. La creación de un consejo económico para diseñar un esquema fiscal más eficiente sugiere un intento de mejorar el clima de inversión y formalizar la economía, dos condiciones necesarias para cualquier proceso de estabilización. Desde una perspectiva liberal, este punto es central: sin reglas claras y menor presión fiscal distorsiva, la recuperación es inviable.


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Limitaciones estructurales del modelo

Sin embargo, el alcance de estas medidas sigue siendo limitado. El aumento salarial anunciado carece de precisión y podría terminar replicando el esquema actual, donde los ingresos dependen más de bonos que de salario formal. Esto mantiene distorsiones profundas en el mercado laboral y debilita los incentivos a la productividad, un problema estructural que las reformas aún no corrigen completamente .

Además, la resistencia a avanzar hacia reformas más profundas —como una liberalización integral o cambios institucionales más amplios— limita el impacto potencial. La negativa a privatizar activos estratégicos como PDVSA muestra que el proceso sigue siendo parcial. El gobierno avanza, pero lo hace con cautela política, lo que ralentiza la magnitud del cambio económico.


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Sostenibilidad y credibilidad económica

El desafío central no es anunciar medidas, sino sostenerlas en el tiempo. En un contexto donde la inflación sigue siendo elevada y el ingreso real continúa deprimido, cualquier mejora puede diluirse rápidamente si no está respaldada por productividad. La credibilidad de la política económica dependerá de su consistencia, no de anuncios puntuales, especialmente en un país con antecedentes de ciclos de expansión y colapso.

Aun así, el giro es significativo. Venezuela parece estar transitando desde un modelo rígido hacia uno más flexible, donde el mercado comienza a recuperar espacio. Pero este proceso aún está en una fase inicial. Las reformas van en la dirección correcta, pero son insuficientes para garantizar una recuperación sostenida, lo que deja claro que el verdadero desafío no es iniciar el cambio, sino profundizarlo.