El presidente Javier Milei ejecutó este jueves un giro en su estrategia de comunicación política al reconocer, por primera vez de forma explícita, que los últimos meses de su gestión "fueron duros". Ante la difusión de indicadores negativos de actividad fabril, el jefe de Estado optó por una validación del malestar social para blindar la continuidad de su programa. La orden política es clara: no habrá modificaciones en el plan de shock bajo la premisa de que cualquier cambio significaría un colapso total.
Esta nueva postura busca gestionar las expectativas de una sociedad que enfrenta una caída en el empleo registrado mientras el Gobierno nacional se apoya en datos de mejora social a largo plazo. El mandatario apeló a un pedido de "paciencia" y a la ratificación de su liderazgo, vinculando el presente difícil con las decisiones tomadas por administraciones anteriores.
Javier Milei advirtió que cambiar el rumbo político y económico ahora sería "dinamitar lo logrado", tras reconocer que los procesos de mejora no avanzan a la misma velocidad para todos los argentinos.
A través de un extenso mensaje en sus redes sociales titulado "Primero los datos", el mandatario reconoció que la recuperación no es uniforme. "Sabemos que estos últimos meses fueron duros", afirmó el Presidente, rompiendo con la narrativa de éxito lineal. En un acto de realismo político, admitió que "sería intelectualmente deshonesto afirmar" que todos los sectores han mejorado, ya que las estadísticas reflejan promedios que ocultan realidades difíciles en los extremos de la distribución.
PRIMERO LOS DATOS
— Javier Milei (@JMilei) April 9, 2026
El periodismo se arroga ser la voz de la gente, pero cada día queda más expuesto que no son más que la voz de sus amigos… o directamente de sus jefes.
Podemos discutir la metodología todo lo que quieran, pero los datos son contundentes: la Argentina está…
Esta confesión funciona como un paraguas ante el humor social. Al admitir el impacto del ajuste, el oficialismo intenta quitarle banderas a la oposición y al periodismo crítico, a quienes acusó de instalar un "relato" de crisis total. Según la lógica presidencial, el sufrimiento actual no es producto de su plan, sino "el costo de las bombas que dejaron los irresponsables psicópatas kirchneristas".
Como contraofensiva a los datos de recesión, el oficialismo instaló en la agenda política que Argentina alcanzó el nivel de pobreza más bajo desde 2019. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el índice descendió al 28,2% en el segundo semestre de 2025. Este número se ha convertido en el principal escudo político de la Casa Rosada para justificar el rumbo actual.

La ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, reforzó esta línea con un informe del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales. El estudio asegura que entre 2023 y 2025 los ingresos de los sectores más vulnerables crecieron un 43,3% en términos reales respecto a la Canasta Básica Total (CBT). Políticamente, el Gobierno utiliza estos datos para sostener que, aunque la actividad industrial caiga, el bienestar de los deciles más bajos de la pirámide está en proceso de recomposición.
El reconocimiento de los "meses duros" se produjo horas después de que se conociera que la industria y la construcción perdieron más de 125.000 empleos registrados desde noviembre de 2023. Esta cifra representa el 64% de la caída total del empleo privado en el país. Políticamente, este dato presiona sobre la alianza del Gobierno con los sectores medios y trabajadores fabriles, que son el motor del consumo.

El sector de la industria manufacturera registró en febrero de 2026 una caída interanual del 8,7%, lo que lo convierte en el peor febrero desde 2016. Para el Presidente, este freno en la actividad se debió a un "frenazo en seco" por el encarecimiento del crédito y la caída en la demanda de dinero heredada del período electoral de 2023. Sin embargo, ratificó que no cederá ante los pedidos de flexibilización del ajuste: "No nos van a psicopatear", sentenció.
En una entrevista previa en la Televisión Pública, el mandatario profundizó su análisis sobre por qué la economía real se detuvo. Explicó que durante el proceso electoral del año pasado hubo una huida masiva del peso (caída de demanda de dinero del 50%), lo que obligó al Banco Central de la República Argentina (BCRA) a achicar el financiamiento y subir las tasas de interés "a las nubes" para evitar una hiperinflación.
Según Javier Milei, esto obligó a las empresas a elegir entre "comer o pagar impuestos". Muchas firmas postergaron sus obligaciones fiscales para sostener su capital de trabajo frente a una demanda débil. El Presidente sostuvo que los "fundamentos" de la economía siguen sólidos y que, superado este trimestre "complicado", la actividad comenzará a mejorar a partir de abril con subas en el salario real y menos inflación.
TM