El presidente Javier Milei quedó en el centro de la polémica tras salir públicamente a respaldar a funcionarios de su gobierno que accedieron a créditos del Banco Nación. En una entrevista televisiva, el mandatario aseguró que no hubo irregularidades y sostuvo que la situación no vulnera los principios “morales” de su administración.
Con un tono desafiante, Milei relativizó el impacto del caso al afirmar que la toma de estos préstamos no afectó derechos fundamentales. “¿Con eso mató gente? ¿Alguien perdió la libertad?”, planteó, generando una ola de repercusiones en el arco político y mediático.
La insólita defensa de Milei a los funcionarios que tomaron un crédito en el Banco Nación https://t.co/4qUJRKRM0X
— Diario La Nueva. (@lanuevaweb) April 9, 2026
La controversia se profundizó luego de que la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, pidiera la renuncia de su jefe de Gabinete, Leandro Massaccesi, tras conocerse su participación en la lista de beneficiarios de estos créditos.

El caso de Massaccesi fue el detonante de un escándalo mayor que involucra a varios funcionarios y dirigentes cercanos al oficialismo. La información surgió a partir de registros de la Banco Central de la República Argentina, que evidenciaron el acceso a préstamos por montos significativos.
Entre los nombres que aparecen en la nómina figuran Juan Pedro Inchauspe, integrante del directorio del Banco Central; Felipe Núñez, vinculado al BICE; y Federico Furiase, actual secretario de Finanzas.
También se mencionan legisladores de La Libertad Avanza, lo que amplía el alcance político del caso y refuerza las críticas por posibles beneficios diferenciales dentro del Estado.

Los préstamos, en algunos casos, alcanzan cifras equivalentes a cientos de miles de dólares, lo que alimentó cuestionamientos sobre las condiciones en que fueron otorgados.
Aunque desde el Gobierno insisten en que no hubo ilegalidades, la discusión se trasladó al plano ético. Sectores de la oposición y especialistas advierten sobre un posible conflicto de intereses y cuestionan la oportunidad en que se otorgaron los créditos.
La defensa de Milei, basada en una lógica moral centrada en la libertad individual, no logró desactivar las críticas. Por el contrario, sus declaraciones fueron interpretadas por algunos sectores como una minimización del problema.
El episodio se suma a una serie de tensiones que atraviesa la gestión libertaria en medio de un contexto económico complejo. La polémica podría tener impacto tanto en la imagen pública del Gobierno como en su relación con aliados políticos.
Mientras tanto, el caso sigue escalando y no se descartan nuevas revelaciones. La lupa ahora está puesta en las condiciones de acceso a estos créditos y en si existieron o no privilegios para funcionarios.
Con este escenario, la defensa presidencial no logró cerrar la discusión, sino que abrió un nuevo frente de conflicto que promete seguir generando repercusiones en los próximos días.
ND