La negociación por la tarifa de referencia para el transporte de granos en la provincia de Buenos Aires volvió a fracasar tras más de siete horas de discusión entre las cámaras del sector y las entidades del campo.
La reunión que comenzó pasadas las 16:00 del jueves se extendió hasta casi la medianoche y terminó sin acuerdo, profundizando un conflicto que ya impacta en rutas y puertos clave.
El principal punto de tensión volvió a ser el porcentaje de actualización. Mientras que los acopiadores estiró su oferta hasta un 14% - anteriormente ofreció un 10%- desde CARBAP insistieron con su planteo de que las adecuaciones deben absorberse con los descuentos del 10 a 12% ya aplicados con la tarifa vigente y no con un nuevo cuadro. Las cámaras de transporte consideraron insuficiente ambas propuestas y se retiraron sin firmar ningún entendimiento.
El desacuerdo se produce en un contexto de creciente malestar en el sector transportista, que ya venía de un acuerdo a regañadientes en febrero, cuando se había llegado a un incremento del 12% que rápidamente quedó desactualizado frente a la suba de costos.
Pese al nuevo traspié, las partes dejaron la mesa abierta para retomar el diálogo en los próximos días, aunque sin una fecha definida. En paralelo, las protestas continúan escalando tanto en territorio bonaerense como en otros puntos del país.
En ese escenario, los transportistas autoconvocados -con posturas incluso más duras que las cámaras- ganan protagonismo en las rutas, con presencia de camiones a la vera de la ruta y algunos cortes que empieza a complicar la logística en plena época de la cosecha.
Uno de los focos más activos se ubica en las inmediaciones del Puerto de Quequén, donde cientos de camiones permanecen apostados a la espera de una definición.
El eje de la discusión vuelve a girar en torno a la recomposición de ingresos del sector transportista. Las cámaras habían llegado a la reunión con el objetivo de lograr una mejora de al menos 15 puntos pero, a su vez, con la intención de recuperar entre ocho y diez puntos que, aseguran, perdieron en la negociación anterior.
Sin embargo, la oferta del campo -que alcanzó el 14%- quedó por debajo de ese piso y fue rechazada de plano. La distancia entre las partes no solo se mantiene, sino que se profundiza en un contexto de aceleración de costos, especialmente con la disparada de precios de un insumo clave como el combustible.
Desde el sector transportista advierten que el incremento del gasoil entre febrero y marzo rondó entre el 20% y el 22%, lo que vuelve inviable cualquier acuerdo por debajo de esos niveles.
La reunión en La Plata fue encabezada por el director provincial de Transporte de Cargas, Miguel Bettili, y contó con la participación de las principales entidades transportistas del sector: la Confederación Argentina del Transporte Automotor de Cargas (CATAC), la Federación Argentina de Transportistas de Cargas (FATRAC), la Asociación de Transportistas de Cereales y Afines por sus Derechos (ATCADE) y la Federación de Transportadores Argentinos (FETRA).
Del lado de la producción estuvieron representantes de la Federación Nacional de Acopiadores de Granos, CONINAGRO y Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP)
En paralelo a la negociación formal, crece la presión de los transportistas autoconvocados, que se organizan por fuera de las cámaras y sostienen reclamos más exigentes.
Walter Valentini, transportista de Necochea y uno de los referentes en la zona de Quequén, habló con NewsDigitales y sostuvo antes del encuentro un fuerte escepticismo sobre el resultado de la reunión. Señaló que el sector viene recibiendo “migajas” en cada instancia de negociación y advirtió que las propuestas siguen lejos de la realidad económica.
Según explicó, el reclamo de base de los autoconvocados ronda el 40%, aunque reconoció que históricamente los acuerdos terminan muy por debajo de esos números. Aun así, remarcó que aceptar subas del 20% o 25% ya no es una opción para muchos transportistas.
“Como autoconvocados estamos pidiendo que se pongan un poquito en el lugar de nosotros, que no nos sigan metiendo la mano en el bolsillo como ya hace años que lo vienen haciendo” advirtió.
El dirigente graficó la situación con crudeza: sostuvo que, en las condiciones actuales, trabajar implica pérdida económica y que muchos prefieren mantenerse en protesta antes que salir a operar con tarifas que no cubren los costos.
“Yo ya estoy fundido, para salir con un 20% un 25% se me rompe el camión no lo puedo arreglar. En cambio acá a la vera de la ruta no se me va a romper nada, si de última lo tengo que vender lo voy a vender andando” consideró.
La zona portuaria de Quequén se convirtió en uno de los principales puntos de concentración del conflicto. Allí, en la intersección de la ruta 227 y la circunvalación, Walter Valentini estimó la presencia de unos 700 camiones, en el marco de un despliegue que incluye miles de vehículos en toda la región.
Valentini describió un escenario de alta tensión, con fuerte adhesión de transportistas locales y de otras zonas, en una región estratégica que concentra buena parte de la salida exportadora de granos de la provincia.
Transportistas a la vera de la Ruta 227, en inmediaciones al Puerto de Quequén (Necochea)Entre Necochea y Quequén -explicó- circulan habitualmente unos 3.400 camiones vinculados a la actividad portuaria, lo que da cuenta del impacto potencial que puede tener la prolongación del conflicto en la cadena agroexportadora.
La discusión no es propia únicamente del ámbito bonaerense y ya tomó dimensión nacional agravada por la decisión del gobierno nacional de derogar el esquema de tarifas orientativas de referencias
Los puntos de protesta se multiplican en distintas provincias como Santa Fe, Córdoba, San Luis o La Pampa y el nivel de adhesión supera las expectativas iniciales del propio sector.
“Gran parte de la provincia está parada y gran parte del país también”, resumió Valentini, quien insistió en que el reclamo no tiene banderas políticas sino que responde a una situación económica crítica.
En ese marco, los transportistas reclaman una solución de fondo que evite la repetición de estos conflictos. “Acá no estamos haciendo ninguna bandera política, no hacemos política con nadie. Acá somos todos trabajadores, lo único que queremos es que nos den una solución para poder salir a laburar tranquilamente. Porque yo hoy, si vos me venís con un 20 o un 25% te digo que no” insistió.
Entre las propuestas que agitan loos autoconvocados aparece la idea de restablecer un mecanismo automático de actualización de tarifas atado al precio del combustible, similar al que existía antes de la desregulación de los años 90’, algo que por ahora aparece como impensado dentro de la mesa formal de discusión.
Por ahora, sin acuerdo en la mesa, con cada vez más camiones parados a la vera de las rutas y la amenaza de paros, el conflicto amenaza con profundizarse en pleno avance de la cosecha gruesa.