El peronismo atraviesa un momento de redefinición estratégica de cara a las elecciones presidenciales de 2027, con un interrogante central: qué tipo de coalición deberá construir para competir con el proyecto político de Javier Milei.
En ese marco, un reciente encuentro entre Natalia de la Sota y Leandro Santoro agitó el debate interno y dejó al descubierto las tensiones -y oportunidades- de una eventual ampliación hacia el centro político.
La reunión entre De la Sota y Santoro generó fuerte repercusión en redes sociales, no solo por los nombres involucrados sino por lo que representan dentro del mapa opositor.
“Argentina necesita diálogo, tender puentes que nos ayuden a construir un futuro con trabajo, justicia social, cuidado del ambiente y federalismo real. La coherencia debe volver a ser un valor fundamental en la política argentina. De eso hablamos con @SantoroLeandro”, expresó la diputada cordobesa.
El mensaje no pasó desapercibido: ambos dirigentes encarnan perfiles que, sin ser parte del núcleo duro del kirchnerismo, orbitan desde hace tiempo dentro del universo peronista ampliado. Santoro formalmente, y De la Sota como una posible huésped.
Argentina necesita diálogo, tender puentes que nos ayuden a construir un futuro con trabajo, justicia social, cuidado del ambiente y federalismo real. La coherencia debe volver a ser un valor fundamental en la política argentina.
— Natalia de la Sota (@NataliaDLSok) April 8, 2026
De eso hablamos con @SantoroLeandro pic.twitter.com/XfeTbtugGj
Santoro, de origen radical, viene consolidando su lugar dentro del espacio en la Ciudad de Buenos Aires, donde el kirchnerismo históricamente encuentra un techo electoral bajo.
Sus desempeños recientes lo posicionan como una figura competitiva en ese distrito e incluso algunas encuestas comienzan a proyectarlo a escala nacional, aunque su objetivo inmediato parecería seguir siendo la Jefatura de Gobierno porteña en 2027.
Por su parte, De la Sota proviene del peronismo cordobés, vinculada a los liderazgos de Juan Schiaretti y Martín Llaryora. Sin embargo, desde la llegada de Milei al poder, tomó distancia de ese espacio, en desacuerdo con lo que considera posiciones ambiguas frente al Gobierno nacional.
La diputada adoptó desde el inicio una postura opositora clara, pero con un perfil que le permite captar votantes por fuera del electorado kirchnerista tradicional. Esa característica también la comparte Santoro: ambos representan tradiciones políticas distintas que podrían contribuir a ensanchar la base electoral.
La discusión sobre correrse hacia el centro no es nueva dentro del peronismo. De hecho, remite a la decisión de Cristina Kirchner de ungir a Alberto Fernández como candidato presidencial en 2019: una estrategia que resultó exitosa en términos electorales, pero que luego derivó en fuertes tensiones internas durante la gestión.
Ese antecedente aparece hoy como advertencia. La posibilidad de ampliar la coalición convive con el riesgo de reproducir conflictos de gobernabilidad si no se logran acuerdos sólidos sobre el rumbo político.
En este contexto, el gobernador bonaerense Axel Kicillof comenzó a delinear su propio posicionamiento. Lanzado a la carrera presidencial, aunque sin anunciarlo explícitamente, planteó la necesidad de evitar los errores del pasado y construir una coalición más cohesionada.
“No nos puede pasar de nuevo que logremos una expresión electoral que pueda ganar las elecciones y después tengamos dificultades para gobernar”, advirtió durante un acto en Ciudad Universitaria, en el marco del lanzamiento del Movimiento Derecho al Futuro.
Kicillof fue más allá y pidió reducir las disputas internas: “Necesitamos tener ideas fuertes en común, saber para dónde vamos, tratar de perder el menor tiempo posible en internas, en discusiones que no llevan a ningún lado”.
En el lanzamiento del Espacio Universidad y Ciencia del MDF, Axel Kicillof recordó el fracaso del Frente de Todos
— Omar Millalonco (@omarbacks) April 10, 2026
"Y no nos puede pasar de nuevo, que logremos una expresión electoral que pueda ganar las elecciones, y después tengamos dificultades para gobernar", destacó Kicillof pic.twitter.com/vrtUCJjvaL
Uno de los ejes que empieza a tomar fuerza es la construcción de una estrategia con mayor anclaje federal. Kicillof intenta tender puentes con los peronismos del interior, muchos de los cuales mantienen tensiones históricas con el kirchnerismo.
El objetivo es doble: ganar volumen territorial y captar nuevos segmentos del electorado, evitando quedar encapsulado en una agenda concentrada en el AMBA y asociada a posiciones progresistas y estatistas que no siempre logran traducirse en votos en otras regiones del país.
En ese esquema, figuras como De la Sota adquieren relevancia. Incluso, en sectores de la militancia peronista comienza a mencionarse su nombre como una posible compañera de fórmula de Kicillof, en una apuesta por equilibrar perfiles y ampliar la representatividad.
Y es que, a pesar de las tensiones existentes entre Kicillof y Cristina Kirchner, en la percepción de buena parte del electorado el gobernador bonaerense sigue siendo identificado con el kirchnerismo más ortodoxo.