El diputado nacional Máximo Kirchner presentó en el Congreso de la Nación un proyecto de ley denominado "Ley de Protección Económica frente a la Inestabilidad Global". La iniciativa busca declarar la emergencia pública en materia energética, alimentaria y de insumos productivos por un plazo de 12 meses. El objetivo central es evitar que la suba internacional del petróleo, impulsada por el conflicto bélico en Medio Oriente, se traslade directamente a las facturas de luz, gas y a los precios de los alimentos en las góndolas argentinas.
La propuesta establece un refuerzo extraordinario del 30% para los titulares de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la imposición de topes trimestrales de variación en las tarifas de gas y electricidad para usuarios residenciales, comerciales e industriales.
La iniciativa presentada por el bloque de Unión por la Patria busca que el Estado Nacional actúe como un "colchón" ante la volatilidad de los mercados mundiales. Según los fundamentos del texto, el barril de petróleo Brent pasó de 61 dólares a principios de 2026 a superar los 110 dólares en abril de este año debido a las disrupciones en el estrecho de Ormuz.
Para mitigar este impacto, el proyecto propone los siguientes puntos centrales:
El proyecto sostiene que la plata para financiar estos beneficios no saldría del Tesoro Nacional, sino de la "renta extraordinaria" que genera el aumento del petróleo. Al ser Argentina un exportador neto de energía, el texto argumenta que el país tiene una oportunidad histórica de capturar esa ganancia adicional para ponerla al servicio del consumo interno.
"El aceite, pan, leche y carne son derechos, no deben ser consideradas mercancías de especulación", enfatiza el documento parlamentario. El refuerzo del 30% en la asignación busca compensar que, cuando sube el combustible, aumentan los fletes y, por consecuencia, el precio final de la comida.
La presentación de esta ley ocurre en un contexto de extrema volatilidad internacional. El conflicto en Medio Oriente ha provocado que el comercio marítimo de fertilizantes y crudo se vea afectado, lo que impacta directamente en los costos del paquete tecnológico del campo argentino.

En sus fundamentos, Máximo Kirchner advirtió que "en el país de las vacas, cada vez se come menos carne y se toma menos leche". El legislador criticó que, a pesar de tener la segunda reserva mundial de gas no convencional, los ciudadanos enfrenten dificultades para pagar la calefacción o cargar nafta debido a la paridad con los precios internacionales.
El proyecto ingresó a la Cámara de Diputados de la Nación con las firmas de legisladores de diversos distritos, reflejando un apoyo federal dentro del bloque opositor. Entre los firmantes se encuentran Emir Félix (Mendoza), Martín Aveiro (Mendoza), Julia Strada (Buenos Aires), Carlos Castagneto (Buenos Aires), Andrea Freites (Tierra del Fuego) y el chubutense Jorge "Loma" Ávila, de Provincias Unidas.
Cabe destacar que tras las elecciones legislativas de 2025 La Libertad Avanza (en alianza con el PRO) consolidó su posición como primera minoría en el Congreso, mientras que el peronismo sufrió fracturas internas en el Senado de la Nación y la pérdida de la primera minoría en Diputados. De esta forma, el proyecto de Máximo Kirchner tendría dificultades para avanzar.
En una sesión clave para la política ambiental y económica argentina, el Congreso aprobó la madrugada del jueves la reforma de la Ley de Glaciares impulsada por el gobierno de Javier Milei junto a mandatarios provinciales de la región cordillerana.
El debate dejó fuertes cruces y uno de los momentos más intensos fue el discurso del diputado nacional Máximo Kirchner, quien cuestionó duramente la iniciativa y se entusiasmó con un cambio político en el 2027.
Durante su intervención, Kirchner enmarcó la reforma dentro de un proceso más amplio: “Esta reforma a la ley de Glaciares viene como un complemento de lo que fue el RIGI, la ley bases, la reforma laboral”.
También cuestionó la efectividad de esas políticas: “No hay excusas para los resultados que están teniendo” y advirtió sobre el deterioro social: “El poder adquisitivo de la sociedad cada vez se aleja más del valor de las cosas más elementales”.
En uno de los pasajes más duros, Kirchner sintetizó su postura: “En el país donde hay un glaciar que es una de las maravillas naturales del mundo, no cuidamos los glaciares… no tiene destino lo que se está haciendo acá, se está regalando el país”.
También cuestionó la coherencia del discurso oficial en materia de soberanía: “Van todos a decir Malvinas, la tierra nuestra, y después avanzan sobre nuestros recursos”.
Hacia el cierre, el discurso tomó un tono político más enfático, con una mirada puesta en el futuro. Kirchner destacó la participación de jóvenes en el debate: “Esos miles de pibes que empujaron afuera de la protesta… eso es lo que nos debería interesar”.
Y lanzó una definición con fuerte contenido electoral: “Esos pibes les van a dar una lección histórica”, al tiempo que sostuvo que “seguramente nuestro país podrá revertir parte de esto”.
En ese marco, se entusiasmó hacia el 2027: “Con la fuerza de un pueblo y con orgullo vamos a saber revertir parte de este oprobio el año que viene”.
En ese sentido, aunque sin nombrarlo, responsabilizó a Alberto Fernández por la llegada de Javier Milei al poder: “Los pibes no tienen la culpa; los culpables son los que tenían lugares para definir y no hicieron lo que tenían que hacer”.
TM