11/04/2026 - Edición Nº1159

Internacionales

Recursos estratégicos

Venezuela abrió la minería y Bolivia quedó frente a una decisión clave

10/04/2026 | Dos estrategias opuestas sobre recursos naturales redefinen inversión, mercado y poder económico en América Latina.



Venezuela aprobó una nueva ley de minas que marca un punto de inflexión en su modelo económico. En un contexto de crisis prolongada, el país busca atraer capital extranjero para reactivar un sector históricamente subexplotado. La apertura del subsuelo no es solo una decisión económica, sino un cambio de paradigma en la relación entre Estado y mercado, especialmente en un país donde el control estatal ha sido dominante durante décadas.

El giro no ocurre en el vacío. La caída de los ingresos petroleros y las restricciones financieras han obligado a Caracas a replantear su estrategia. La minería aparece como una vía rápida para generar divisas, en un escenario donde el tiempo económico es crítico. Este movimiento coloca a Venezuela dentro de una lógica global donde los recursos naturales vuelven a ser un activo central en la competencia entre países.

Venezuela 


Venezuela es un país de la costa norte de América del Sur, con diversas atracciones naturales. A lo largo de su costa en el Caribe, hay islas turísticas tropicales, entre ellas la Isla de Margarita y el archipiélago Los Roques. 

Modelos en disputa

El contraste con Bolivia resulta evidente. Mientras Venezuela opta por flexibilizar su esquema y permitir una mayor participación privada, Bolivia mantiene un modelo centrado en el control estatal, especialmente en el desarrollo del litioLa diferencia no es solo ideológica, sino operativa, ya que define la velocidad con la que cada país puede integrarse a los mercados internacionales.

En la práctica, esto se traduce en resultados distintos. Venezuela puede captar inversión en el corto plazo y acelerar proyectos extractivos, mientras Bolivia enfrenta limitaciones estructurales que ralentizan su desarrollo. El control estatal garantiza soberanía, pero reduce la capacidad de respuesta frente a la demanda global, particularmente en sectores donde el timing es determinante.


Venezuela abre su minería al capital y redefine su modelo económico estructural.

Impacto global y riesgos

Las consecuencias trascienden las fronteras nacionales. Una mayor apertura venezolana puede reconfigurar el mapa de inversión minera en América Latina, generando competencia directa con países como Perú o Colombia. El ingreso de nuevos actores internacionales podría alterar precios y flujos de capital, especialmente en mercados como el oro, donde la oferta es sensible a cambios regulatorios.


La apertura minera venezolana contrasta con el control estatal boliviano.

Sin embargo, los riesgos son significativos. La expansión minera sin control efectivo puede profundizar problemas ambientales y sociales, especialmente en zonas como el Arco Minero del Orinoco. El desafío no es solo atraer inversión, sino sostenerla con reglas claras y capacidad institucional, algo que históricamente ha sido un punto débil en la región.