El gobierno de Javier Milei terminó de redactar el proyecto de reforma política y electoral que enviará al Congreso en los próximos días. La iniciativa incluye cambios estructurales en el sistema vigente y anticipa un debate legislativo de alto voltaje, con final abierto.
El eje central del proyecto es la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), un mecanismo que el oficialismo considera costoso e ineficiente. En la Casa Rosada argumentan que el Estado no debe financiar internas partidarias, aunque reconocen que no está garantido el respaldo político para avanzar con su eliminación definitiva.
En ese contexto, dentro del Ejecutivo admiten que podría explorarse una alternativa intermedia, como la suspensión de las PASO, ante la resistencia de sectores que dependen de ese esquema para ordenar sus candidaturas.
Otro punto clave del proyecto es la eliminación del financiamiento estatal a los partidos políticos, que pasarían a sostenerse exclusivamente con aportes privados. La propuesta busca replicar modelos como el de Estados Unidos, aunque abre interrogantes sobre el control y la transparencia del dinero en la política.
Además, la reforma incluye ajustes en la implementación de la Boleta Única de Papel y la intención de avanzar hacia un calendario electoral unificado con las provincias de cara a 2027, para evitar el desdoblamiento de elecciones en los distintos distritos.
El oficialismo sabe que el camino legislativo será complejo. Sin mayorías propias en ambas cámaras, la estrategia apunta a instalar el debate en la agenda pública y negociar punto por punto con aliados y opositores. La discusión, más que técnica, vuelve a poner en juego el modelo de representación política en la Argentina.