11/04/2026 - Edición Nº1159

Deportes


Rosario

Rosario Central vs. Newell's: a 51 años del gol de Kempes en la Libertadores

11/04/2026 | El 11 de abril de 1975, el Gigante de Arroyito fue el escenario de un partido histórico. Kempes anotó el único tanto que metió al Canalla en las semifinales.



La ciudad de Rosario respira fútbol los 365 días del año, pero hay fechas que quedan grabadas en las páginas doradas de la historia. Se cumplen 51 años de uno de los capítulos más trascendentales en la rica historia del clásico rosarino: el día que Rosario Central y Newell's Old Boys tuvieron que enfrentarse a todo o nada para definir quién avanzaba a las semifinales de la Copa Libertadores de América de 1975.

El contexto era de película. Por primera vez, los dos gigantes de la ciudad compartían grupo en el máximo certamen continental, acompañados por los paraguayos Olimpia y Cerro Porteño. El reglamento de la época era estricto: sólo el primero de cada zona clasificaba a la siguiente instancia.

Tras disputar la fase de grupos, ambos equipos rosarinos finalizaron igualados en el primer puesto con ocho unidades (la victoria otorgaba dos puntos). Los dos clásicos previos habían terminado en empates 1-1. La paridad absoluta obligó a un partido de desempate en terreno neutral, que, por sorteo, terminó disputándose en el Estadio Gigante de Arroyito el 11 de abril de 1975.

Tensión, fricción y la aparición del "Matador"

El encuentro fue un reflejo fiel de lo que estaba en juego. El primer tiempo transcurrió entre marcas celosas, piernas fuertes y el miedo lógico a cometer un error fatal.


El equipo Canalla en una noche histórica.

Según las crónicas de la época del diario La Capital, el juego se desarrolló a un "ritmo tan intenso que hizo temer por el caudal posterior de energías de sus protagonistas". Daniel Killer perseguía a Giachello, Carlos Aimar no le daba respiro a Mario Zanabria, y el "Tolo" Gallego batallaba en el medio. El cero a cero al descanso era el resultado más justo.

El segundo tiempo mantuvo la misma tónica de tensión, con polémicas incluidas, como un reclamo de penal no sancionado por el árbitro uruguayo José Martínez Bazán. Sin embargo, a los 22 minutos, la historia se quebró.

Roberto Cabral, volcado sobre la izquierda, envió un centro preciso al área. Allí, con ese instinto letal que lo haría leyenda mundial tres años más tarde, apareció Mario Alberto Kempes. El "Matador" se anticipó al desesperado cierre del defensor Alberto Carrasco y, con un toque suave, venció al arquero para desatar la locura en la mitad auriazul de la ciudad.

Ese único gol fue suficiente. El equipo dirigido por Carlos Timoteo Griguol se impuso por 1-0 y logró la clasificación a las semifinales, dejando a Newell's (que disputaba su primera Libertadores bajo la conducción de Juan Carlos Montes) con las manos vacías.

Curiosidades de una noche de leyenda

El partido no estuvo exento de anécdotas insólitas que agigantaron el mito. Faltando una hora para el inicio, se constató que uno de los jueces de línea designados no había podido viajar. Se resolvió la situación convocando de urgencia a seis árbitros de la Asociación Rosarina y sorteando el lugar, que recayó en Atilio Moyano. Newell's decidió jugar bajo protesta por considerar que se violaba la reglamentación.

Además, el partido se disputó bajo una iluminación deficiente por un problema en la red eléctrica. Curiosamente, según relatan los presentes, la luz volvió en su plenitud exactamente en el momento en que Kempes abrió el marcador, como si el destino hubiera preparado un reflector especial para el héroe de la noche.

Tras este triunfo, Rosario Central integró el grupo de semifinales junto a Independiente y Cruzeiro. Aunque los tres equipos empataron en puntos, el "Rojo" de Avellaneda avanzó a la final por diferencia de gol. Sin embargo, para los hinchas "canallas", la verdadera copa ya se había ganado aquella noche de abril, cuando el "Matador" escribió su nombre en la historia grande del clásico más pasional del país.