11/04/2026 - Edición Nº1159

Política

Crisis bonaerense

Kicillof, sin respaldo extra, evalúa cambios sensibles en la caja bonaerense

11/04/2026 | La caída de la recaudación golpea a la Provincia y obliga a redefinir prioridades. Crece la preocupación por sueldos, asistencia social y subsidios.



La provincia de Buenos Aires atraviesa uno de los momentos fiscales más delicados de los últimos años. La abrupta caída de la recaudación puso contra las cuerdas a la gestión de Axel Kicillof, que ya evalúa suspender o recortar programas clave para sostener el funcionamiento básico del Estado. A diferencia de la etapa de pandemia, cuando el auxilio nacional amortiguó el impacto, hoy la administración bonaerense enfrenta la crisis sin respaldo extraordinario.

El propio Axel Kicillof blanqueó el escenario ante intendentes y ministros en una reunión reservada donde expuso la magnitud del problema. Con recursos en retroceso y mayores demandas sociales, el gobernador planteó un dilema concreto: definir qué áreas sostener en un contexto donde “no alcanza para todo”. La respuesta política fue inmediata. Desde los territorios advirtieron que la asistencia alimentaria no puede tocarse, mientras que otras partidas quedan bajo revisión.

La discusión no es menor. Programas como el MESA, creado durante la pandemia para garantizar la seguridad alimentaria, aparecen como intocables en medio del deterioro social. En paralelo, el ministro de Transporte, Martín Marinucci, confirmó que la Provincia sostendrá los subsidios a colectivos para evitar un colapso del sistema, aunque eso implique resignar margen en otras áreas sensibles como la obra pública.

Frazada corta y presión política interna

El cuadro se completa con una creciente tensión interna dentro del peronismo bonaerense. Intendentes y dirigentes con peso territorial empezaron a reclamar mayor conducción política y decisiones más centralizadas. “El gobernador debe ser un intendente”, fue una de las definiciones que comenzó a circular con fuerza en los encuentros posteriores a la reunión oficial, en un mensaje directo hacia el estilo de gestión de Axel Kicillof.

En ese contexto, reaparecen figuras y armados alternativos que buscan posicionarse de cara a 2027. Dirigentes como Emilio Monzó, Joaquín De la Torre o los hermanos Passaglia empiezan a ser mencionados en conversaciones políticas que trascienden al peronismo tradicional, en medio de un escenario cada vez más fragmentado.

La crisis económica, sin embargo, no es el único problema. En el oficialismo reconocen que el desgaste también es político y que la relación con el electorado muestra señales de deterioro. Mientras tanto, en la Casa Rosada el gobierno de Javier Milei mantiene su estrategia de ajuste sin asistencia directa a la Provincia, lo que profundiza el aislamiento financiero de Buenos Aires.

Con menos recursos y más presión, la gestión bonaerense entra en una etapa de decisiones incómodas. El margen de maniobra se achica y el costo político de cada recorte empieza a crecer, en un contexto donde la crisis ya no es solo económica, sino también de liderazgo y expectativas.