El Consejo Directivo del INTA aprobó días atrás el cierre de otras 14 agencias de extensión en Buenos Aires y Córdoba, en el marco de un ajuste impulsado por el Gobierno de Javier Milei que apunta a reducir su estructura territorial y avanzar con recortes de personal y recursos.
La medida se suma a una serie de decisiones que vienen afectando al organismo y que incluyen cierres previos de dependencias, retiros voluntarios, intentos por alterar el cogobierno y la polémica venta de su edificio central en Palermo.
En paralelo, la decisión se inscribe en una política más amplia de achicamiento del Estado que también alcanza a organismos como el CONICET, el INTI y el Servicio Meteorológico Nacional.
En ese contexto, desde la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) advierten sobre un proceso sostenido de vaciamiento. La delegada de ATE INTA, Julieta Boedo, aseguró en declaraciones a NewsDigitales que se trata de una estrategia que “sigue intacta desde el primer día” de la gestión y que combina recortes presupuestarios, retiros voluntarios y desprendimiento de patrimonio.
Las 14 agencias que dejarán de operar se suman a otras que ya habían sido cerradas, con un objetivo que, según denuncian, podría alcanzar a 48 de las casi 300 dependencias distribuidas en todo el país
En Buenos Aires Norte, el ajuste impacta en Vedia y Rojas, mientras que en el sur bonaerense alcanza a Laprida, General Lamadrid, Benito Juárez, Lobería, Otamendi, Necochea, Balcarce, Mayor Buratovich y Saladillo. En Córdoba, el recorte incluye Oncativo, La Carlota y Ucacha.
Julieta Boedo enmarcó la decisión en una política más amplia de desguace del organismo. “En este plan de vaciamiento que sigue intacto desde el primer día de la gestión del Gobierno, cada tanto van cerrando estos bloques de edificios, entregando patrimonio”, sostuvo.
La dirigente gremial remarcó que el proceso no se limita a las agencias: “Ya no solo entregaron edificios acá en el barrio de Palermo, el de la calle Cerviño, así arrancó toda esta gestión”. También mencionó la puesta en venta tierras en distintas provincias como Formosa, Chaco, Santiago del Estero y Río Negro, además del antecedente del cierre de la experimental del AMBA.
“Estamos viviendo in situ, estando adentro de INTA, cómo van entregando el organismo”, resumió.
Uno de los ejes centrales del ajuste es la reducción de la planta de trabajadores. Según Boedo, el Gobierno avanza con un nuevo esquema de retiros voluntarios que podría profundizar el recorte.
“Hay un expediente sobre una planificación, un plan de retiro voluntario que está dando vueltas entre el INTA y Empleo Público, con Economía por el financiamiento”, explicó.
La delegada recordó que en octubre de 2024 ya se implementó una primera etapa: “Ahí se fueron 294 personas. Ahora esperan más de mil” anticipó.
Julieta Boedo, delegada de INTA ATE En total, desde el inicio de la gestión, cerca de mil trabajadores dejaron el organismo entre retiros, jubilaciones y renuncias y la nueva avanzada para la reducción del personal quedó en suspenso hasta la habilitación de las partidas económicas por parte del ministro Luis Caputo. “Es como que no termina nunca” lamentó.
Julieta Boedo también apuntó contra las modificaciones en la estructura de conducción del INTA y las presiones sobre el Consejo Directivo.
“El año pasado el Gobierno le había quitado su rol al Consejo, que integra a sectores públicos, privados y académicos. Eso lo pudimos revertir en el Parlamento, pero volvió a presionar con otra composición”, explicó.
Según detalló, esa nueva configuración habilita mayores niveles de injerencia oficial: “Lo que están haciendo ahora es seguir con las presiones para que el Consejo accione en función de esos ajustes” explicó la integrante de la Coordinación Nacional ATE INTA .
En ese marco, describió un organismo paralizado en los hechs: “Hoy tenemos un INTA frenado, que se sostiene en su funcionamiento gracias a sus laburantes” consideró.
El cierre de agencias golpea directamente el trabajo en el territorio, uno de los pilares históricos del INTA.
“Las agencias de extensión son la pata más cercana al territorio. Llegan a lugares recónditos donde se hace el trabajo de campo”, explicó Boedo. Allí se brinda asistencia técnica a productores, se realizan ensayos y se desarrollan estudios clave para la producción.
“Tenés un productor con un problema sanitario en un cultivo, o con una bacteria, y siempre hay un técnico del INTA cercano que lo puede asistir sin tener que viajar kilómetros”, detalló.
Como ejemplo, mencionó los casos de Vedia y Rojas, en la localidad de Junín: “Ahí se hacen mediciones en la cuenca del río que impactan directamente en la producción, sobre todo en épocas de inundación o sequía” detalló.
El cierre de dependencias también tiene consecuencias directas sobre los trabajadores. Muchos serán trasladados a otras sedes, con mayores distancias y menos recursos.
“Es un momento muy delicado, porque si cerrás una agencia, con la Ley Bases vigente, tenés la posibilidad de pasar a disponibilidad al personal”, advirtió la delegada de ATE.

Además, señaló dificultades operativas: “Los trabajadores tienen que irse a trabajar más lejos, muchas veces sin movilidad. El INTA ya no entrega combustible como antes, entonces salir a campo se vuelve un problema” señaló.
Para Julieta Boedo, el objetivo de fondo es claro: “Quieren un INTA que funcione poco, con lo mínimo, con menos personal, sostenido a duras penas” resumió.
Frente a este escenario, los trabajadores organizan medidas de resistencia en distintos frentes.
“Estamos en asambleas permanentes en todo el país, trabajando junto al otro gremio que es APINTA. Vamos viendo estrategias en la calle, en la Justicia o en el Congreso”, explicó Boedo.
En los últimos días, además, realizaron una jornada nacional en defensa de la ciencia y la tecnología junto a otros organismos del sistema científico.
“El trabajador del INTA tiene un compromiso con la comunidad. En este momento tan duro, sigue acompañando al productor para sostener la producción local”, concluyó.