Ramón Dupuy, abuelo de Lucio, expresó su profundo dolor al trazar un paralelismo entre el asesinato de su nieto y la reciente muerte de Ángel López en Comodoro Rivadavia. El familiar aseguró que el nuevo caso parece una copia fiel de lo ocurrido hace cuatro años, lamentando que la tragedia no haya dejado aprendizajes efectivos.

En declaraciones a la agencia Noticias Argentinas, Dupuy manifestó sentirse "atravesado" por la noticia y criticó la falta de aplicación real de la Ley Lucio en los ámbitos judiciales y administrativos. Según su visión, el sistema falló nuevamente al no detectar los riesgos que corría el pequeño de cuatro años antes del trágico desenlace.
Mientras tanto, la madre del menor, Mariela Altamirano, negó públicamente haber asesinado a su hijo y relató su versión de los hechos ante los medios locales. La mujer sostuvo que el niño se descompensó mientras dormía y que intentó realizarle maniobras de RCP antes de que la ambulancia llegara a su domicilio.
Sin embargo, las pericias forenses iniciales contradicen el relato de la progenitora al confirmar que el cuerpo de Ángel presentaba graves lesiones internas en la zona de la cabeza. Estos resultados fortalecen la hipótesis de un homicidio y complican la situación procesal de Altamirano y de su pareja, hoy bajo investigación.
La justicia de Chubut ordenó un allanamiento en la vivienda donde residía el menor, logrando el secuestro de teléfonos celulares y otros elementos de interés para la causa penal. Los investigadores analizan ahora las denuncias previas que el padre biológico de Ángel había realizado sobre el entorno de la madre.
El caso reaviva la exigencia social por la plena implementación de la Ley Lucio, que establece capacitaciones obligatorias para funcionarios y protocolos de denuncia ante situaciones de riesgo. La comunidad de Comodoro Rivadavia continúa movilizada a la espera de definiciones judiciales que esclarezcan las causas finales del fallecimiento.