La temporada 2026 de la Fórmula 1 arrancó envuelta en polémicas y un nivel de tensión inusual entre los protagonistas y las autoridades. El nuevo reglamento técnico, que impuso unidades de potencia donde predomina la gestión y recarga de la batería del motor eléctrico, desató quejas generalizadas.
Max Verstappen lo calificó de "Fórmula E con esteroides" y "Mario Kart", pero las advertencias dejaron de ser solo palabras tras el terrorífico accidente de Oliver Bearman en el Gran Premio de Japón.
La situación límite ocurrió en la recta previa a la curva de la Cuchara en Suzuka. El piloto inglés de Haas viajaba casi 60 km/h más rápido que el Alpine de Franco Colapinto. La brutal diferencia de velocidad se debió a que el argentino se encontraba en fase de recarga de energía (levantando el pie del acelerador), mientras que Bearman iba a fondo.
Al intentar esquivarlo, el británico pisó el pasto y se estrelló contra las barreras en un impacto de 50G. La imagen del piloto bajando rengueando de su monoplaza encendió todas las alarmas en Liberty Media y la FIA.
"La duda no es si va a ocurrir un gran accidente, el tema es cuándo", había anticipado Sergio "Checo" Pérez, resumiendo el temor del paddock ante el superclipping y la drástica pérdida de potencia al final de las rectas.

Ante el riesgo inminente para la seguridad, la Federación Internacional del Automóvil (FIA) decidió actuar. Aprovechando el parate obligado del calendario por las cancelaciones de Bahréin y Arabia Saudita (debido al conflicto en Medio Oriente), el organismo convocó este jueves 9 de abril a la primera de una serie de reuniones de emergencia con ingenieros, directores de equipo y fabricantes de motores.
Tras el cónclave, la FIA emitió un comunicado confirmando el giro de timón: "Se acordó que, si bien las carreras celebradas hasta ahora ofrecieron un gran espectáculo, son necesarios algunos cambios en el reglamento relativo a la gestión de la energía".
El objetivo principal es reducir la disparidad de velocidades, debatiendo alternativas como limitar la cantidad de energía eléctrica disponible o ajustar los periodos de recarga. "El diálogo sobre temas complejos fue constructivo, especialmente teniendo en cuenta la competitividad de las partes implicadas", agregó el documento oficial.

La FIA estableció una agenda contrarreloj para implementar las modificaciones antes de que la actividad se reanude a principios de mayo en el Gran Premio de Miami:
La Fórmula 1 se enfrenta a un desafío crucial: corregir sobre la marcha un reglamento que, en su afán por la innovación tecnológica, puso en jaque la seguridad de sus pilotos y la esencia misma de las carreras.