El gendarme argentino Nahuel Gallo reapareció públicamente este domingo por la mañana en una maratón realizada en Vicente López, donde llevó un mensaje que rápidamente captó la atención: “Recuperar la libertad no tiene precio”. La frase estaba estampada en su remera, junto a un pedido explícito por la liberación de presos políticos y extranjeros.
El uniformado explicó que su participación en el evento tuvo un objetivo claro: visibilizar la situación de quienes aún permanecen privados de su libertad. “Liberen a todos los presos políticos y extranjeros”, se leía también en la prenda que utilizó durante la actividad deportiva.
Posteriormente -en diálogo con la televisión- el gendarme expresó que pese a haber recuperado su libertad, la experiencia vivida sigue teniendo un fuerte impacto en lo personal. “Todavía me siento encerrado porque hasta que no vea que todos están libres, no me voy a quedar libre, estuvieron conmigo compartiendo mucho tiempo”, afirmó.
El testimonio del liberado uniformado pone el foco en una problemática que excede su caso individual y vuelve a instalar en la agenda pública el debate sobre la situación de detenidos en distintos contextos internacionales. Su aparición, en un ámbito informal como una maratón, combinó lo simbólico con lo político: correr en libertad, pero con la mirada puesta en quienes aún no la tienen.
Gallo fue detenido el 8 de diciembre de 2024 cuando intentaba ingresar a Venezuela desde Colombia. Según reconstruyeron distintas fuentes, se encontraba de viaje para visitar a su pareja y a su hijo, pero las autoridades venezolanas lo arrestaron en la frontera y lo acusaron de espionaje, terrorismo y presuntos vínculos con acciones desestabilizadoras, en el marco de un clima de fuerte tensión política y diplomática con la Argentina.

A partir de ese momento, permaneció 448 días detenido, la mayor parte del tiempo en el penal de El Rodeo I, sin comunicación regular con su familia ni acceso pleno a asistencia legal o consular. Su caso se convirtió en un punto de conflicto entre ambos países, hasta que finalmente fue liberado en marzo de 2026, dos meses después de la caída del presidente venezolano Nicolás Maduro. En la Argentina fue recibido en triunfo por altos funcionarios de La Libertad Avanza, aunque el avión afectado al operativo de retorno lo gestionó la Asociación del Fútbol Argentino.