Luego de una semana marcada por demoras, menor frecuencia y largas esperas, el servicio de colectivos en el AMBA comenzará a normalizarse este lunes, aunque con un escenario todavía frágil.
Durante los últimos días, las líneas llegaron a operar con hasta un 30% menos de unidades en la calle. El detonante fue la combinación de atraso en el pago de subsidios y el aumento del combustible, que llevó al sistema al límite.
Tras una reunión realizada el viernes en la Secretaría de Transporte, el Gobierno giró el 60% de los subsidios correspondientes a abril. Con ese alivio parcial, las cámaras empresarias se comprometieron a llevar la circulación a niveles cercanos al 90%.
Sin embargo, el conflicto está lejos de resolverse.
Las empresas aseguran que todavía quedan pagos pendientes de meses anteriores y cuestionan que la propuesta oficial haya sido saldar parte de la deuda con bonos, algo que fue rechazado por el sector.
“Es un parche”, reconocen en privado. Y advierten que la situación se seguirá de cerca en los próximos días, con la posibilidad latente de nuevas medidas si no hay una solución de fondo.
En paralelo, el sistema enfrenta una presión creciente por los costos, especialmente por el aumento del combustible, lo que reaviva el debate sobre una eventual actualización de tarifas.
Mientras el conflicto se concentra en el AMBA, los datos muestran una fuerte diferencia con el resto del país.
La diferencia se explica, en gran parte, por la eliminación del Fondo de Compensación al Transporte en el interior desde febrero de 2024, lo que provocó un fuerte salto en las tarifas fuera del área metropolitana.

En términos reales, las tarifas del AMBA se acercan a los niveles de 2019, mientras que en el interior ya están un 42% por encima de esos valores.