Britney Spears tomó la decisión de ingresar en un centro de tratamiento especializado tras su reciente detención por conducir bajo los efectos de sustancias prohibidas. Según confirmó su representante a The Hollywood Reporter, la cantante de 44 años inició su proceso de rehabilitación de manera voluntaria el pasado domingo.
El arresto tuvo lugar el 4 de marzo, cuando el Departamento del Sheriff del Condado de Ventura detuvo a la artista, quien fue puesta en libertad al día siguiente. No obstante, el proceso legal sigue su curso y Spears deberá comparecer ante el Tribunal Superior del Condado de Ventura el próximo 4 de mayo.

Respecto al suceso, su equipo de comunicación fue tajante al calificar lo ocurrido como un evento desafortunado e injustificable. En un comunicado oficial, su representante afirmó: “Britney va a dar los pasos correctos y cumplirá con la ley y, con suerte, este puede ser el primer paso hacia un cambio que hace tiempo debería haber ocurrido en la vida de Britney”.
Este episodio evoca momentos críticos del pasado de la intérprete, como su breve paso por un centro de rehabilitación en Antigua durante 2007 o las crisis de salud mental que enfrentó en 2008. Aquellos conflictos derivaron en una polémica tutela legal que otorgó a su padre el control total de su vida y finanzas durante trece años, una medida que finalizó apenas en septiembre de 2021 tras la intensa presión del movimiento social "Free Britney".
En esta ocasión, el enfoque parece centrado en el bienestar integral de Britney Spears y en su rol familiar. “Con suerte, ella podrá obtener la ayuda y el apoyo que necesita durante este momento difícil”, concluyó su portavoz sobre el futuro de la cantante.