Lo que parecía un cargamento frutihortícola más terminó siendo la pista clave para desarmar una estructura narco que llevaba meses operando con logística aceitada en el norte argentino. La Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) logró desbaratar la organización tras interceptar un camión cargado con limones que ocultaba droga entre la mercadería.
El procedimiento fue el resultado de una investigación que se extendió por más de 300 días y que se llevó adelante junto a la Fiscalía Federal de Salta, a cargo de Ricardo Toranzos. Según reconstruyeron los investigadores, la banda tenía un esquema piramidal con roles definidos y una red de transporte que incluía colectivos, camiones y un vehículo de apoyo —conocido como “barredor”— que alertaba sobre controles para facilitar el paso de la droga.
La causa había tenido un primer avance cuando los efectivos interceptaron un colectivo. Con el uso de un escáner móvil y un can detector, encontraron más de 21 kilos de cocaína y más de 300 kilos de marihuana ocultos en un doble fondo bajo los asientos, lo que derivó en la detención del chofer.

El salto en la investigación se produjo meses después, a partir de la declaración de un imputado colaborador que aportó datos clave sobre el funcionamiento interno de la organización. Con esa información, los agentes identificaron a los presuntos líderes y comenzaron a seguir sus movimientos en Salta, Jujuy y Tucumán.
Las escuchas telefónicas y tareas de vigilancia permitieron detectar un nuevo traslado. Así fue como montaron un operativo en Tucumán que terminó con la intercepción de un camión que transportaba limones. Allí, con la ayuda de un perro detector, hallaron más de 150 kilos de droga: 100 de marihuana y 52 de cocaína. El conductor y su acompañante quedaron detenidos.

El operativo continuó con allanamientos en Colonia Santa Rosa, en Salta, y en San Salvador de Jujuy. En esos procedimientos fueron arrestadas otras cuatro personas y se secuestró el vehículo utilizado como “puntero” para evadir controles.
En total, seis personas —tres hombres y tres mujeres— quedaron a disposición de la Justicia. Para los investigadores, la desarticulación de la banda implica el desmantelamiento de una estructura que había logrado sostener una logística compleja y adaptable para el traslado de droga a gran escala.