La Empresa se negó a acatar la conciliación obligatoria e igualmente cerró la fábrica de margarina vegetal.

En plena cuarentena con  el decreto de prohibición de despidos y suspensiones hasta junio, la doble indemnización o la aplicación de multas, la firma, de todas formas, bajó las persianas de la planta. Con 80 años de historia en el conurbano bonaerense, alrededor de  150 personas que producían margarinas de origen vegetal perdieron su puesto de trabajo.

El Gobierno de la Provincia había tomado medidas para evitar este desenlace, pero la firma tomó la decisión de no dejar entrar a nadie a la fábrica.

El conflicto que llevó al cierre comenzó cuando la empresa se negó a acatar la conciliación obligatoria, por la que debía reincorporar a cinco empleados que habían sido despedidos. “Se dictó una conciliación obligatoria y la empresa decidió no acatar y poner un candado a la planta, por lo cual, el resto de los trabajadores no pueden ingresar”, señalaron desde el gobierno provincial a Infobae.

“El cierre de la planta, que impacta en la comunidad en un contexto agravado por la recesión económica y por la emergencia de COVID-19, tiene su origen en un desmedido reclamo salarial de los gremios de Federación Aceitera”, señaló la empresa, que es propiedad del Grupo Beltrán. Desde su mirada, los gremios exigen pautas salariales que resultan «excesivamente onerosas” para su actividad.

El Gobierno bonaerense ya puso en marcha un proceso para la aplicación de una sanción que, por el tamaño de la planta, se estima que será una “multa importante”. Por su parte, la empresa presentó un recurso y si el Ministerio lo rechaza, aún pueden presentar un descargo.