La tensión de los actores por la crisis sanitaria y el pedido desesperado de Adrián Suar ante la pausa de la industria televisiva

Cuando se raspa el fondo del plato con la cuchara y se comprueba que ya no hay comida empieza otra historia. Porque es cierto que está muy bueno que nos cuiden la vida y la salud con la cuarentena, que no nos dejen salir libremente a la calle y que nos recomienden el uso inflexible de los barbijos protectores, pero también está el hambre que apura y te muerde los talones. Las heladeras están vacías y las almohadas llenas de desvelos y angustia. Es la verdad.

Esa es la situación de miles de argentinos y uno de los gremios más apremiados por la inacción es el de ACTORES que está maniatado de manos y pies para asegurarse la inactividad y la posibilidad de contagios previsibles. Está fantástico que nos cuiden de quedar infectados pero hay algo que se llama la necesidad de nutrirse, de proyectar, de ocupar los tiempos vacíos y de sentirse útil y contenido por un proyecto.

Eso para los actores está frenado, quieto, sin funcionamiento y la desesperación empieza a aflorar y golpea las puertas de la necesidad imperiosa de volver a trabajar. Pero la presidenta del sindicato de artistas, Alejandra Darín fue contundente e inflexible con respecto al futuro de los intérpretes que presionan, piden y ofrecen alternativas para volver al trabajo con otras formas, con otros protocolos. Pero la cúpula de su sindicato insiste que no habilitará el trabajo de ningún actor: «Porque la artística no es una actividad imprescindible«

Por la productora de Adrián Suar, la misma que en otro momento le reclamaba Araceli González en el reparto patrimonial de un divorcio, está parada y cerrada bajo muchas llaves y candados. Hoy la empresa más importante del país en fabricar ficción está en terapia intensiva, porque se habla de concurso de acreedores, de posible quiebra y eso amedrenta y desespera para un medio totalmente paralizado.

«Somos actores, queremos actuar» dijo en una entrega de premios Martín Fierro la demandante María Valenzuela, y la frase nunca tuve tanto rigor como en estos tiempos de pandemia. Por eso Suar, no perdió tiempo y llamó personalmente al presidente de la Nación, Alberto Fernández y le imploró que le habilite un protocolo para que la productora Pol Ka vuelva a abrir las puertas de sus estudios para retomar aunque sea de forma fragmentada la actividad de su empresa y sobrevivir a este chubasco milagrosamente.

Si bien el llamado de Suar fue aceptado y entró en análisis de lo que se viene, es cierto que esto le planteará al presidente un intríngulis porque si autoriza a Pol Ka y a Suar que son privados, también tendrá que hacer lo propio con los pedidos de Rosario Lufrano para recuperar los ciclos de ficciones en Canal 7, donde también está frenada la artística hasta nuevo aviso.

Tambores y clamores de actores vienen sonando y fue Suar quien hizo punta tomando coraje, y desde el Grupo Clarín y Canal 13, llamando a la Casa Rosada con ánimo de resucitar una actividad que está en coma cuatro y diagnóstico reservado. No perdamos la atención en este tema que no pierde efervescencia.