Pippo fue fundado en 1937. Si bien estaba con problemas financieros desde hace algunos años, no pudo afrontar la pandemia.

Las pastas de Pippo siempre fueron un clásico para los porteños. El restaurante se encontraba en la calle Montevideo, a media cuadra de la avenida Corrientes, en el corazón de uno de los polos gastronómicos más importantes de la Ciudad de Buenos Aires. Fundado en 1937, el clásico bodegón porteño no superó los años de crisis, y finalmente cerró sus puertas en medio de la pandemia.

Cerró Pippo, el histórico restaurante del centro porteño

Luego de 83 años, los responsables les comunicaron el cierre del local a los 25 empleados que conformaban el staff del restaurante. Se trata de uno de los miles de comercios a los cuales no les llegó solución desde el Estado. Y, si bien intentaron solventar los gastos y sueldos con el delivery y take away de comidas, muchos no lograron sostenerse.

Pippo se había convertido en un lugar de cita obligada de músicos, artistas, amigos, familias y trasnochadores, ya que estaba abierto hasta las seis de la mañana. Era el típico lugar ideal en la city para ir a comer a la salida del cine sus famosos vermicellis al tuco o al pesto en sus clásicas mesas con manteles de papel.

Cerró Pippo, el histórico restaurante del centro porteño

Este histórico restaurante es una muestra más de la crisis que los pequeños comercios porteños sufren hoy, pero que se arrastra de años anteriores. La baja del poder adquisitivo del pueblo viene golpeando a la gastronomía desde hace varios años.

En la última sesión legislativa se votó la exención impositiva al sector gastronómico, pero como bien denunció la diputada porteña del Frente de Izquierda, Alejandrina Barry, «tan solo el año pasado en la Ciudad se cerraron 600 comercios, con la pérdida de 15.000 puestos de trabajo. Eso fue por el ajuste del macrismo y los tarifazos que pulverizó el poder adquisitivo del pueblo y la opción de ir a comer afuera quedó en el pasado».

«Mientras, fueron proliferando las grandes cadenas como McDonald’s, Burger, Starbucks, multinacionales que gozan de todo beneficio, y sobre todo tienen abaratado sus costos por la precarización y la superexplotación a sus trabajadores», había señalado Barry.

La pandemia vino a profundizar una crisis que se arrastra, donde no todos pierden por igual. Ahora que Pippo cierra sus puertas, 25 familias se quedan en la calle.