Es sabido que el país ibérico es uno de los destinos favoritos de los ingleses: las cálidas playas, el buen clima y la amabilidad de los lugareños hacen de este lugar uno de los más elegidos por los británicos. Desde que existen registros, no ha dejado de crecer la nómina de extranjeros de esa nacionalidad en este país, sobre todo en la zona del sur y Valencia. Sin embargo, un ingrediente coyuntural hizo que crezca como nunca antes su llegada: la incertidumbre por el Bréxit.

Ante la inminencia del divorcio con la Unión Europea el 31 de octubre, que en Gran Bretaña se vive como un terremoto político y social, cada vez son más los habitantes que deciden exiliarse. En España, creció un 10% la llegada de británicos desde diciembre pasado: se trata de un récord nunca antes visto.

Según El País, quienes llegan a las costas españolas superan en más de un tercio «los 65 años» y se trata de un público «bastante envejecido». Distinto es el perfil de quienes optan por ciudades como Barcelona o Madrid: gente joven con intenciones de trabajar. «Junto a los más disciplinados conviven, de manera flotante, otros británicos que solo pasan una parte del año en España. También algunos que, aunque residen de manera permanente, no han llegado a formalizar su situación porque el paraguas que proporciona la pertenencia a la Unión Europea ya garantiza suficientes derechos», señala esta publicación.