Contra muchos pronósticos, el seleccionado nacional se impuso a su par Serbio por 97 a 87

Para el mundo del basquet fue una gran sorpresa. Para el pequeño grupo que forma la selección argentina no tanto. Se sabía que era difícil. Serbia es el subcampeón olímpico y mundial. Un país con una gran tradición de básquet y una historia llena de logros y jugadores increíbles. Y el equipo que llevó al Mundial de China es el de mayor talla en toda su historia, con un promedio de 2,05 mts. de altura. Pero el entrenador argentino Sergio “Oveja” Hernández declaraba que se podía ganar, porque el equipo estaba en un gran momento, lleno de confianza. Y sabemos cómo en la alta competencia, la cabeza juega un papel preponderante.

Argentina jugó un partidazo. Una férrea defensa donde conmovía ver como se las ingeniaban nuestros jugadores para complicar a los serbios que les llevaban más de una cabeza. Inclusive muchas veces al borde de la falta. De entrada se les plantaron a los monstruos serbios dándoles un mensaje claro de que estaban ahí para ganar el partido. Los serbios protestaban y los argentinos les metían puntos y se les alejaban en el tanteador. Cuando los entrenados por Bjelica se ponían a tiro, los jugadores argentinos respondían convirtiendo en los momentos oportunos.

Campazzo jugó un partido formidable y fue un enigma indescifrable para los jugadores serbios.

Párrafo aparte merece la actuación de Facundo Campazzo. Jugó el mejor partido que le vi en la selección. Fue una especie de demonio de Tansmania que estaba en todos lados, veía e interpretaba todo lo que lo rodeaba dos o tres segundos antes que los demás y para los serbios se volvió indescifrable. El tenista Pico Mónaco describió de manera muy simple lo que todos veíamos: “Campazzo en modo Jordan”. ¿Le abrirá esta actuación las puertas de la NBA? El base del Real Madrid tiene como deuda personal jugar en el torneo más importante del mundo.

La emoción del entrenador Hernández al finalizar el partido, con la cercanía del capitán Scola como contención.

Hoy la Selección Argentina de básquet jugó un partido memorable, de esos que cada tanto se recuerdan y entran en la historia de ese deporte en nuestro país. Quedará el llanto emocionado del Oveja Hernández una vez consumada tamada hazaña. La alegría de un vestuario eufórico con un Scola simplemente sonriente mirando a sus compañeros jóvenes saltar y cantar, ya que él se guarda los festejos para el fin de cada torneo. Ahora habrá que enfrentar al ganador del partido de mañana entre EE.UU y Francia. Argentina está entre los cuatro mejores equipos del torneo. Scola dice que van por más. EE.UU. es más difícil que Francia. Pensar que el técnico serbio hizo declaraciones antes del partido con Argentina sobre un eventual enfrentamiento con los norteamericanos. El mundial de China le dio una lección. Hay que confiar en nuestro equipo. Están enfocados y con el ánimo muy alto. Si ellos creen, ¿por qué nosotros no?