El suero terapéutico para tratar pacientes infectados con COVID-19 fue desarrollado por científicos en nuestro país y mostró en pruebas in vitro la capacidad de neutralizar el virus SARS-CoV-2.

El impresionante trabajo realizado por científicos e investigadores en nuestro país en la lucha contra el coronavirus y en una articulación pública-privada encabezada por el laboratorio Inmunova y la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) junto al Instituto Biológico Argentino (BIOL), la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud “Dr. Carlos G. Malbrán” (ANLIS), con la colaboración de la Fundación Instituto Leloir (FIL), Mabxience y CONICET, resultó en el desarrollo de un suero hiperinmune anti-COVID-19 para inmunización pasiva. Con este resultado prometedor, Inmunova iniciará en breve la fase de ensayos clínicos en pacientes.

Fernando Goldbaum, Director Científico de Inmunova y del Centro CRIP de la UNSAM, aseguró que «la idea es aplicar el suero en pacientes de más de 18 años antes de transcurridos 10 días de los primeros síntomas para evitar el empeoramiento de la enfermedad».

El trabajo consiste en administrar anticuerpos a los pacientes contra el agente infeccioso, produciendo su bloqueo y evitando que se propague. Así actúa el suero, que es similar a los que se usan para tratar el envenenamiento por picaduras de serpientes y alacranes, intoxicaciones por toxina tetánica, exposición al virus de la rabia e infecciones como la influenza aviar. Dada la emergencia de la pandemia, la inmunoterapia pasiva es una de las estrategias terapéuticas más prometedoras que se investigan en el mundo para disminuir el impacto y la letalidad del nuevo coronavirus.

El equipo científico trabajó en un estricto cumplimiento de las etapas y estándares científicos establecidos para la investigación de medicamentos. Para ello, desde el inicio, interactúa con la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) y un equipo asesor formado por reconocidos infectólogos.

La directora técnica de Inmunova, Vanesa Zylberman, explicó al medio El Destape que «se trata de un suero con alta cantidad de anticuerpos que bloquea una de las principales puertas de entrada del virus a las células del huésped. Funciona de manera similar al suero de convalecientes. Son sueros ricos en anticuerpos». Además, aclaró que “al no producirse en base a suero de convaleciente, tiene una posibilidad mucho mayor de producción en masa para alcanzar a los pacientes”.

Una de las principales ventajas del suero con plasma de equinos inmunizados es que posibilita dar una respuesta similar al plasma de pacientes convalecientes, a la vez que permite ser producido a gran escala, es decir, elaborar una numerosa cantidad de dosis en corto tiempo para dar respuesta a la pandemia.

 “Nosotros fabricamos una molécula que se la administramos a caballos que generan una gran cantidad de anticuerpos y los obtenemos para pasarlos por un proceso de preparación y purificación de modo que puedan ser utilizados en humanos y bloquear la capacidad del virus de interactuar con el receptor humano”, comentó la investigadora del CONICET. Este proceso se basa en métodos ya probados en humanos hace años. “Nosotros lo adaptamos para hipotéticamente poder frenar la propagación del virus en el cuerpo humano”, explicó.

Hay una gran capacidad intelectual del sistema científico del país que logra pensar y proponer terapias, diagnósticos, y muchas otras cosas. A pesar de muchos años de una constante disminución en los recursos que se le otorgó. Esto tiene que ver mucho con la formación y la vocación de la ciencia en el país. Desde ese punto de vista hay una gran capacidad de reacción frente a nuevos dilemas que plantea la ciencia”, agregó Zylberman.

“En este caso, se dio una muy buena cooperación entre diferentes equipos públicos privados y universitarios y realmente hubo una formación de equipos de trabajo sólidos en que todos se preocupan y quieren participar” concluyó la científica.