El ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Roberto Salvarezza, estimó que si alguna de las vacunas termina de desarrollarse este año, estará disponible en nuestro país a partir de mediados del año que viene.

Al día de hoy, son varios grupos de investigación alrededor de todo el mundo los que están tratando de encontrar vacunas contra el coronavirus. Algunas de ellas ya se encuentran en fase de experimentación. Este hecho provocó que se generara una gran especulación en torno al interrogante de cuándo estaría disponible la vacuna en nuestro país. Al respecto, el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Roberto Salvarezza, estimó que si alguna de ellas termina de desarrollarse este año, recién podrían aplicarse en Argentina «a mediados» de 2021.

El motivo de la eventual demora de la llegada de la vacuna al país tiene que ver, entre otras cosas, con el factor climático. El funcionario explicó durante una entrevista por AM La990 que «en caso de que para fin de año se termine de desarrollar la vacuna, va a haber una gran demanda en el hemisferio norte para el invierno de ellos. O sea, en nuestro verano. Por lo cual es lógico que en ese escenario nosotros tengamos la vacuna para mediados» del año próximo.

Sin embargo, el ministro explicó que «hay mucho interés» por probar una vacuna de producción local. Esto se refleja en el hecho de que el presidente, Alberto Fernández, se reunió hace dos semanas con representantes de los laboratorios Pfizer y BioNTech, los cuales se encuentran desarrollándola actualmente. Salvarezza explicó que el Gobierno lo considera como una posibilidad viable porque el país tiene «un sistema de ciencia lo suficientemente sólido como para llevar adelante un estudio clínico de esta magnitud». Además, en Argentina actualmente hay una circulación activa del virus que permitiría probar si la vacuna es efectiva o no.

En este sentido, el ministro aseveró que la pandemia dejó clara la necesidad de contar con «ciencia y tecnología nacional», y aseguró que durante este tiempo se demostró «que es falso que puede prescindirse de la ciencia». «Durante cuatro años tuvimos ese mensaje de que la tecnología y el conocimiento se producían en otro lado y se podían comprar«, enfatizó Salvarezza.