La vuelta a clases presenciales será autorizada hoy por el Consejo Federal de Educación en una reunión especial e involucrará un «semáforo epidemiológico» para determinar qué se puede abrir y qué no, por el cual cada distrito deberá guiarse.

Tras varias idas y vueltas, polémica mediante, finalmente el Consejo Federal de Educación autorizará la vuelta a las actividades educativas presenciales en todo el país en una reunión que tendrá lugar hoy. Esto permitirá que en varios distritos los chicos puedan volver a clases, si bien siguiendo un protocolo estricto.

El indicador sanitario será una especie de «semáforo epidemiológico» según el cual cada jurisdicción deberá guiarse para saber si conlleva un riesgo bajo, mediano o alto para la vuelta a clases presenciales, dependiendo de la situación en la cual se encuentren.

Con la ayuda de esta herramienta, cada gobernador (así como el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta) podrán tomar decisiones al respecto. En el caso de que el riesgo sea alto, no podrán reabrir las escuelas. Si es mediano, se podrán retomar las actividades no escolares, y si es bajo se podrá volver a las clases presenciales normales.

Según publicó Clarín el día de ayer, la Ciudad de Buenos Aires tiene un riesgo mediano, y ya está todo listo para comenzar la semana que viene con la revinculación de los 6.500 estudiantes que perdieron el vínculo educativo durante el aislamiento por no contar con las herramientas necesarias para acceder a las clases virtuales, así como aquellos alumnos que se encuentran terminando el nivel primario y el secundario. Así, las actividades presenciales escolares se retomarían en la Capital Federal el próximo martes, ya que el lunes es feriado.

El «semáforo epidemiológico» trabaja con base en una combinación entre varios criterios sanitarios, como los niveles de transmisión del virus en el distrito, los motivos del aumento de los casos de las últimas semanas, y el porcentaje de camas de terapia intensiva ocupadas, por un lado; y con la situación de la infraestructura de cada escuela, la densidad de población en las instituciones educativas y la capacidad de éstas de responder ante posibles contagios, por otro.