River le ganó la final de la Copa Argentina 3 a 0 a Central Córdoba de Santiago del Estero.

River es el subcampeón de la Copa Libertadores de América, uno de los mejores equipos del continente, con un plantel de grandes jugadores y acaba de vender a Exequiel Palacios en una cifra millonaria en dólares. Iba por su 15va final y su título n° 11 en el ciclo Gallardo. Si le gana a Independiente el partido que debe, será el líder de la Superliga. Es, se puede afirmar, el mejor equipo del fútbol argentino. River es un gigante, como el bíblico Goliat.

Central Córdoba (S.E.) es uno de los equipos que ascendieron este año a la Superliga. Y desde la época en que existían los antiguos torneos «Nacionales» que no jugaba en la máxima categoría del fútbol argentino. Soñaba con clasificar por primera vez para un torneo internacional y lo hubiera logrado si River se consagraba campeón frente a Flamengo. Iba a jugar el partido más importante de su historia porque jamás había llegado a una final en un torneo de Primera «A». Tiene un presupuesto acotado y muchos de sus jugadores son desconocidos para el gran público. Ocupa la 18va posición en la Superliga y su técnico, el «Sapito» Coleoni, que está haciendo su primera experiencia en la categoría superior de nuestro fútbol, trata de sumar puntos para que el equipo no descienda. Central Córdoba es el pequeño David.

La Copa Argentina está llena de historias en la que algún casi desconocido David hizo caer a un gigante y lo eliminó. Eso es lo atractivo de este torneo, donde la suerte de un equipo se decide en 90 minutos o en una tanda de penales. Entonces, a pesar de las diferencias entre uno y otro equipo y de que River era sin dudas el favorito, estaba latente en el aire la idea de que cualquier cosa podía pasar.

Pero esta vez no hubo sorpresas. Aunque durante la primera media hora del partido jugado en Mendoza dio la sensación de que River no estaba en su nivel habitual. Como si le costara meterse en el partido. Era raro ver al Millonario impreciso, perdiendo pelotas que habitualmente convierte en ataques peligrosos, sin agarrar ese ritmo vertiginoso que se hace insostenible. Inclusive en el minuto 26, con el partido empatado en 0, Pinola le cometió un penal a Jonathan Herrera que el árbitro Facundo Tello no cobró y que probablemente habría cambiado todo. Si a River no le salen las cosas, lo ayuda la suerte. Y eso fue lo necesitó para ponerse arriba en el marcador cuando un remate de Scocco es rechazado por el «Ruso» Rodríguez, arquero del equipo santiagueño, pero el delantero se llevó por delante el rebote y convirtió el gol. Un penal en contra no cobrado y una carambola que termina en el fondo del arco rival enderezaron el partido para River.

David no pudo con Goliat
El penal de Pinola a Jonathan Herrera que Tello no cobró

En ventaja, ya el equipo de Gallardo se sintió cómodo y manejó el partido a voluntad. El segundo tiempo se vio al equipo abrumador de siempre, con un ritmo infernal y combinaciones precisas y rápidas. A medida que el Millonario crecía, Central Córdoba se desmoronaba más y más. Los goles llegaron casi por decantación. Primero Nacho Fernández, que jugó un partido sobresaliente, puso el 2 a 0 y luego Álvarez selló el 3 a 0 final para dar rienda suelta a los festejos en tierras mendocinas. De las últimas cuatro Copas Argentinas, River ganó tres. Es un torneo que le sienta bien. Esta vez no hubo sorpresa. David no pudo con Goliat. Se dio la lógica.

David no pudo con Goliat
Nacho Fernández tuvo un nivel superlativo en la final de la Copa Argentina