Boca ganaba con un gol del italiano, que debutaba, pero Almagro se lo empató a poco del final y por penales lo eliminó de la Copa Argentina.

Todo era alegría para la gente de Boca. El estadio Ciudad de La Plata, moderno y con césped renovado, fue la escenografía para la presentación de su nueva figura, Daniele De Rossi, en el partido por los 16vos de final de la Copa Argentina frente a Almagro. Y el italiano, sin presentar todavía su mejor forma física, no solo jugó bien sino que convirtió el gol que le daba al xeneize la victoria parcial y el pase a octavos.

En frente estaba Almagro, un equipo ordenado y voluntarioso, que no podía ocultar la diferencia de jerarquía de sus individualidades respecto de las cotizadas estrellas de Boca. En el primer tiempo fue poco menos que arrollado, y no resultó extraño que su arco pasara varias zozobras hasta que a los 27´De Rossi conectara de cabeza un tiro de esquina ejecutado por Mac Allister y desatara la fiesta boquense.

De la alegría por De Rossi a la desazón por la derrota
De Rossi convierte con un cabezazo el gol de Boca en el día de su debut

Pero algo fue cambiando en el segundo tiempo. Boca se fue quedando, tratando de «regular» el ritmo del partido, y Almagro comenzó a tener sus oportunidades. Entraron Tevez y Hurtado por Zárate y Ábila y parecía que se bajaba la cortina de la fiesta cuando a los 30´Alfaro decidió el reemplazo de De Rossi por Campuzano. Una ovación acompañó su salida. Tal vez la intención del técnico era que el italiano sintiera el afecto de la gente, que desde que llegó a nuestro país valoró sus manifestaciones de amor hacia la camiseta azul y oro y ayer, por primera vez, lo veía jugar con esos colores.

Pero el partido seguía, y Boca ya no jugaba bien como en el primer tiempo. Sólo siete minutos después de la salida de De Rossi, un pelotazo frontal contra su área y una combinación entre el error de cálculo de Junior Alonso para rechazar y una salida demasiado lejana y apresurada del arquero Marcos Díaz, le permitió a Juan Manuel Martínez convertir el empate ante la valla vacía. El Burrito no lo gritó por su pasado xeneize, pero su tanto llevó al partido a la definición por penales. Y la Copa Argentina no entiende de justicia y rendimientos. Ya nos dio muchos ejemplos de eliminaciones tempranas de equipos poderosos. Y en La Plata volvió a suceder. Tevez convirtió el primero para Boca, a pesar de que el arquero Limousin adivinó la punta a donde iba dirigido el remate, que pasó por debajo de su cuerpo. Después, todo pareció montado para un martes 13 de terror para los hinchas de Boca. Los remates de Mac Allister y Hurtado terminaron en las manos de Limousin (que durante los minutos finales del partido rengueaba y manifestaba a sus compañeros estar desgarrado) y el de Salvio resultó desviado por arriba del travesaño. Tres errados sobre cuatro ejecutados. Los jugadores de Almagro convirtieron todos sus penales y de esa manera eliminaron a Boca del torneo. Final amargo para lo que minutos antes era una fiesta boquense.

Para cerrar, valen algunos conceptos sobre De Rossi. Era una incognita en qué condiciones físicas y futbolísticas llegaba. Despertaba curiosidad saber si venía a vivir una experiencia casi turística antes de su retiro, o estaba pleno para competir en un club con las exigencias de Boca. Y la verdad es que fue de lo mejor del equipo. Siempre bien ubicado, sin necesidad de correr demasiado, la pelota parecía ir siempre hacia donde él estaba. Tuvo un par de intervenciones destacadas, como cuando le quitó la pelota limpiamente desde atrás a Brian Benítez en la media luna propia, estando ya amonestado. Mostró precisión en los pases, especialmente en los largos aprovechando su precisa pegada. Habrá que verlo frente a rivales más exigentes y deberá continuar trabajando en lo físico. Pero su histórica presentación fue alentadora y alimenta la ilusión de los hinchas de Boca.