Se impuso en la semifinal a una Francia estelar por 80 a 66.

Lloro. Pero igual largué todo y me puse a escribir así. No importa que la vista se me nuble y no vea bien lo que escribo. Quiero escribir así, con la emoción a flor se piel. Argentina le acaba de ganar a Francia 80 a 66. A esa Francia llena de estrellas, con cinco jugadores NBA. ¡14 puntos de diferencia! Por eso la emoción y el llanto. Porque este equipo transmite eso. Podés no saber mucho de básquet, pero ante un partido así no podés permanecer indiferente.

Me cuesta pensar en las razones del triunfo mientras escribo y, sin analizar nuevamente las imágenes, me animo a decir que el equipo volvió a defender tremendamente (Rudy Gobert solo pudo convertir 3 puntos en todo el partido… ¡3 puntos!… un jugador NBA de 2, 16m… ¡increíble!), pero también tuvo un ataque fulminante. Jugó un muy buen básquet en todos los aspectos. Los jugadores franceses terminaron el partido con estadísticas bajísimas porque nunca pudieron igualar la intensidad del equipo argentino.

¡El básquet argentino a la final!
Nuevamente Campazzo, indescifrable para la defensa francesa

Campazzo dirigía, metía algun lujo, asistía y convertía triples. Laprovítola mostraba buena parte de su repertorio, pase de faja incluído. Luca Vildozza desenfundaba y disparaba de tres desalentando cualquier intento de reacción francesa. Marcos Delía apenas empezado el partido le metió un gran tapón a Gobert, avisándole que ahí estaba él, y que no lo iba a dejar hacer nada, aunque se llenara tempranamente de faltas. Gabriel Deck que, calladito, corría y sumaba un punto tras otro. En fin, todos.

¡El básquet argentino a la final!
Scola y la mirada fija en el aro. Dominador, como todo el partido

Ustedes se preguntarán: ¿y Scola? Hay que escribir una nota entera sobre él. Acá voy a decir que fue el M.V.P. del partido con 28 puntos, 13 rebotes y 2 asistencias. Según sus propias palabras en el vestuario ganador : el «Más Viejo Player». Y a mí me impresiona como cierra los partidos, con qué energía lo hace cuando los demás, por cansancio, cometen más errores. Y si ya venía emocionado, ¿cómo no lagrimear con el abrazo de Luis con Ginóbili al final del partido? Ellos lloran y nos contagian, como tantos partidos nos contagiaron sus ganas y energía.

¡El básquet argentino a la final!
El abrazo del llanto entre Ginóbili (espectador de lujo) y Luis Scola. Viejos compañeros y amigos.

Argentina está en la final. Se enfrenta el domingo a las 9 con España, que le ganó en la otra semifinal a Australia, remontando el último cuarto y llevando el partido a dos suplementarios para finalmente imponerse 95 a 88. Otra vez los favoritos son los rivales. España y su historia. Marc Gasol que les metió 33 puntos a los australianos. Pero hay que creer. Si ellos nos mostraron que hasta acá se pudo, tenemos que seguir acompañando. Confiemos en ellos.