El conductor y locutor, Raul Portal, murió a sus 81 años en la tarde del miércoles

Murió Raúl Portal, a los 81 años. Se encontraba alejado hacía unos cuantos años del ambiente artístico. El emblemático conductor venía con muchas dolencias, agravadas desde el año pasado por las secuelas de varios accidentes cerebro-vasculares, incluso en el último tiempo había estado internado a raíz de una neumonía bilateral.

En junio, el 26 fue internado en el Sanatorio de Los Arcos debido a un cuadro de fiebre y neumonía bilateral. Por los síntomas que presentaba, se activó el protocolo y le realizaron un testeo de coronavirus que dio negativo. El conductor de 80 años había sufrido varios accidentes cerebrovasculares hace dos años y se había podido recuperar, aunque ya no estaba trabajando.

Raúl Portal quedará en la historia como un bromista impenitente, un amable encantador de serpientes que con una capacidad de comunicación verborrágica y la ingenua desfachatez de los payasos hacía todo lo posible por levantarle el ánimo a la gente desde la pantalla del televisor.

Portal un hombre audaz que alentó en la tele un cambio de mentalidad necesario. Un innovador genuino que logró más de una vez romper moldes y rutinas. Murió alejado de las luces de las cámaras, pero llegó a ser una de las figuras más influyentes de la televisión en un tramo que arrancó a fines de los años 80 y se extendió por toda la década siguiente.

Hizo de la trasnoche un espacio de enorme potencial televisivo con sus programas Noti Dormi y PNP (Perdona nuestros pecados). Y más tarde fue el creador sin patente de la idea de la TV reciclada; también de míticos programas como el Portal de las Mascotas donde miles de mascotas tuvieron su espacio televisivo con sus dueños, como también muchas mascotas encontraron un hogar a través de su programa.

En la tele, Portal inventó un modo original de aprovechamiento de los archivos televisivos, basado en la unión rápida y certera de segmentos breves a través de un trabajo de edición muy creativo y luego imitado hasta el cansancio. Así pedía la indulgencia del público por los «pecados» de la pantalla. Fuera de ella, mucho más serio, empleaba su verborragia sin fin para pedir perdón una y otra vez por sus propios pecados políticos.

Cada emisión era una mezcla de fiesta de egresados y kermés con globos, gente disfrazada, ruido, música estridente y Portal por encima de todos como guía del desorden y maestro de ceremonias. En poco tiempo el rating del programa volaba; nadie quería perderse las ocurrencias del payaso Campanita (el propio Portal disfrazado), el mono Darwin, el perro Tristonio, la «profesex» y un desfile de invitados que incluía a políticos forzados a lucir en cámara una nariz de payaso.

Nacido el 23 de septiembre de 1939 en un hogar de padres franceses, Raoul y Elise, y hablaba muy bien esa lengua. Llegó a tercer año de la carrera de Ingeniería. Vendió libros y departamentos, manejó un boliche de música negra, un teatro y una agencia publicitaria. Nunca aprendió a manejar y se jactó más de una vez de no tener ni tarjeta de crédito, ni computadora personal ni teléfono celular.

Pasó varias veces por la radio, y una emisora de radio de extracción sindical con el nombre del papa Francisco fue su último hogar en los medios. Allí, en 2014, hizo una temporada de ¡Upa, el ánimo!. Era fanático de River, de los documentales históricos y de las películas de acción de Sylvester Stallone y Jean Claude Van Damme. Se definía como mejor lector que televidente, pero no se perdía algunas series y programas cómicosAlf, El Chavo, Viendo a Biondi y el Súper Agente 86.

«Estos programas mezclan dos cosas que amo, el absurdo y el humor de payaso. Hagan lo que hagan, los payasos hacen reír a los pibes. Porque payasos y chicos están en estado de gracia», decía

Raúl Portal