Jair Bolsonaro siempre minimizó el impacto de la pandemia y privilegió la economía del país.

Según informó el Ministerio de Salud, suman 19.638 casos confirmados por COVID-19 y la cifra de víctimas fatales asciende a 1.056. Sin embargo, las autoridades sanitarias estiman que el pico de contagios se dará a finales de abril.

La expansión del virus vulnera en mayor medida a las favelas de Sao Paulo y de Río de Janeiro, que no cuentan con la infraestructura sanitaria necesaria para aplacar la pandemia. Sao Paulo es el estado más afectado, cuenta con 540 víctimas fatales y 8.216 infectados, mientras que Río de Janeiro reportó 147 y 2.464, respectivamente.

Este viernes trascendió el caso de un adolescente de 15 años, una de las últimas muertes por contagio del COVID-19. Se trata de un joven de procedencia amazónica yanomami, el primero de su etnia en ser diagnosticado. Tras permanecer internado una semana en la unidad de cuidados intensivos del Hospital General de Boa Vista (ubicado en la capital del estado de Roraima, en el norte de Brasil), falleció.

Esto provocó preocupación en las tribus amazónicas, quienes son diariamente vulnerados, lo que los deja indefensos frente al avance del coronavirus y de las enfermedades -provenientes de otros territorios- a las que quedaron expuestas. En Brasil, son más de 800.000 personas oriundas de pueblos originarios y más de 300 etnias.

Ante la actual cifra de fallecidos por el virus, el presidente Jair Bolsonaro afrontó decenas de críticas por haber subestimado la importancia de la prevención por tratarse de «una pequeña gripe» y negarse a la cuarentena para no «frenar la economía» del país.