21/04/2026 - Edición Nº1169

Sociedad


Efeméride

Día Internacional del Agradecimiento: qué dice la psicología sobre dar gracias

11/01/2026 | Una fecha que promueve la gratitud como valor social y herramienta de bienestar.


por Valentina Casalongue


El Día Internacional del Agradecimiento se conmemora cada 11 de enero y, aunque no figura entre las efemérides más populares del calendario, su sentido es claro: promover la gratitud como valor social, emocional y cultural. No tiene actos oficiales ni feriados, pero sí una consigna universal y bastante incómoda para estos tiempos: frenar un segundo y decir “gracias”.

A diferencia de otras celebraciones, esta fecha no está asociada a un hecho histórico puntual ni a una declaración oficial de organismos internacionales. Su origen es más difuso y contemporáneo, ligado a movimientos sociales y educativos que, desde fines del siglo XX, comenzaron a impulsar la gratitud como herramienta para mejorar la convivencia y el bienestar individual.

Mucho más que una palabra amable

Diversos estudios en psicología y neurociencia coinciden en que practicar el agradecimiento de forma consciente reduce el estrés, mejora el estado de ánimo y fortalece los vínculos sociales. No se trata de positivismo ingenuo, sino de un ejercicio mental que ayuda a reordenar prioridades y percepciones.

En contextos de crisis (económicas, sociales o personales), el agradecimiento no implica negar los problemas, sino reconocer lo que sí está presente. Por eso, la fecha suele retomarse en ámbitos educativos, terapéuticos y comunitarios, más que en actos protocolares.

Una efeméride sin marketing (todavía)

El Día del Agradecimiento tiene una particularidad: no fue absorbido por el mercado. No hay regalos obligatorios, promociones especiales ni consumo asociado. A lo sumo, publicaciones en redes, reflexiones personales y alguna que otra frase motivacional bien intencionada.

Y ahí aparece el costado irónico: agradecer es gratis, no cotiza en bolsa y no genera likes automáticos. Tal vez por eso cuesta tanto. Decir “gracias” sin esperar nada a cambio sigue siendo un gesto revolucionario en su mínima expresión.

En definitiva, el 11 de enero no pide grandes gestos. Apenas propone algo simple y difícil a la vez: reconocer lo recibido, lo aprendido y a quienes estuvieron.