Un equipo de científicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) presentó oficialmente el descubrimiento de una nueva especie de dinosaurio saurópodo en la provincia de Neuquén. El ejemplar, bautizado como Yeneen houssayi, es un gigante cuadrúpedo vivió hace aproximadamente 83 millones de años y pertenece al grupo de los titanosaurios, caracterizados por sus cuellos y colas extremadamente largos.

El estudio, publicado recientemente en la revista especializada Historical Biology, destaca que el nombre del género, Yeneen, rinde homenaje a la cultura tehuelche y significa "espíritu relacionado con el invierno", en referencia a la zona de La Invernada donde fue localizado, mientras que el epíteto específico honra la memoria del Nobel argentino Bernardo Houssay.
El ejemplar identificado presenta dimensiones impactantes, con una longitud estimada de entre 10 y 12 metros y un peso que oscila entre las 8 y 10 toneladas. Según detalló Leonardo Filippi, investigador del CONICET en el Museo Municipal Argentino Urquiza y autor principal del trabajo, la relevancia de este hallazgo radica en el excelente estado de preservación de su esqueleto axial. Los especialistas lograron rescatar piezas clave como seis vértebras cervicales, la totalidad de las diez vértebras dorsales, el sacro y la primera vértebra caudal.

Esta integridad anatómica es poco frecuente en hallazgos de este tipo y proporciona datos fundamentales para realizar comparaciones precisas con otros titanosaurios ya conocidos en la región, como el Overosaurus paradasorum y el Inawemtu oslatus.
La historia detrás del rescate de los restos fósiles combina la colaboración institucional y el desarrollo industrial de la zona. Aunque el primer reporte del yacimiento fue realizado en 2003 por un oficial de Gendarmería Nacional en el área de Cerro Overo-La Invernada, las dificultades de acceso impidieron el rescate inmediato de las piezas. Fue recién una década después, en 2013, cuando la apertura de caminos vinculada a la actividad de una empresa petrolera permitió al equipo científico reingresar al sitio y priorizar la excavación de este ejemplar, que hoy se convierte en una pieza fundamental del rompecabezas evolutivo de la Patagonia.

Desde el CONICET explicaron que la coexistencia de tres especies distintas de titanosaurios en la Formación Bajo de la Carpa abre nuevas puertas a la investigación paleontológica. La presencia del Yeneen houssayi refuerza la hipótesis de que estos dinosaurios desarrollaron diversas estrategias de alimentación para compartir el mismo ecosistema o, alternativamente, podría ser la evidencia de un proceso de reemplazo faunístico en el Cretácico Superior.