La investigación por el denominado “Criptogate $Libra” sumó un nuevo capítulo tras detectarse una transferencia de un millón de dólares digitales desde una cuenta vinculada al empresario estadounidense Hayden Davis hacia un jubilado del partido bonaerense de Tigre.
El envío se concretó el 30 de enero de 2025 en USDT, una stablecoin atada al dólar, la misma jornada en que Davis mantuvo un encuentro con Milei y difundió una fotografía junto al mandatario en redes sociales.
Según consta en la causa, el receptor de los fondos sería Orlando Rodolfo Mellino, de 75 años. La identificación surgió a partir de datos aportados desde el exterior por la plataforma de intercambio Bitget, que confirmó la titularidad de una de las cuentas bajo análisis judicial.
El dictamen del fiscal Eduardo Taiano señala que dos direcciones vinculadas a Davis enviaron USDC 507.500 cada una, equivalentes a un millón de dólares, hacia una cuenta identificada como “CPS9”, alojada en Bitget y atribuida a Mellino.
De acuerdo con los investigadores, pocas horas después de recibir los fondos, la cuenta transfirió el millón de dólares digitales a otra billetera cuyo titular aún no fue identificado.
El movimiento se realizó en cuatro operaciones ejecutadas en apenas 13 minutos, lo que alimenta la hipótesis de que las cuentas podrían haber funcionado como plataforma de salida para blanquear fondos y convertirlos en efectivo.
La pesquisa también tomó impulso tras conocerse que Davis habría compensado al empresario estadounidense Dave Portnoy, quien perdió cinco millones de dólares tras invertir en $Libra.
Como Portnoy mantiene públicas sus billeteras virtuales, los investigadores lograron rastrear la dirección desde la cual se efectuó el reembolso y reconstruir parte del circuito financiero.
El caso, que involucra movimientos previos al lanzamiento de la criptomoneda $Libra y su posterior colapso, dejó una estela de damnificados en distintos países.
Ahora, la Justicia Federal deberá determinar si existió una maniobra organizada para canalizar y redistribuir fondos antes y después del derrumbe del activo digital, en un expediente que mezcla criptomonedas, transferencias internacionales y alto voltaje político.
ND