En las últimas horas, distintos gremios vinculados a la actividad agroindustrial anunciaron su decisión de sumarse al paro convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT). Son los casos de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), la Federación Aceitera, el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) y la Federación Sindical Marítima y Fluvial.
Estos sindicatos coincidieron en denunciar que si se aprueba el actual proyecto de ley de Reforma Laboral, el impacto sobre los trabajadores puede ser muy negativo. Pero desde la vereda opuesta, la entidad que nuclea a las empresas agroexportadoras salió al cruce de los sindicalistas aceiteros -una vez más- ante esta decisión de plegarse a la medida de fuerza.
"Esta medida de fuerza evidencia una resistencia corporativa al cambio, priorizando la preservación de estructuras de poder por sobre la creación de empleo genuino. El verdadero problema a resolver debería promover la formalización del mercado laboral, que podría duplicarse con una mejor legislación", advirtieron desde la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC).
Desde la entidad presidida por Gustavo Idígoras recordaron que "la ley de modernización laboral, que ya obtuvo media sanción, busca adecuar la legislación al futuro del trabajo en un mercado que cambia permanentemente como resultado de las nuevas tecnologías -que imponen nuevos oficios y habilidades- y de las nuevas tendencias sociales que renovaron las demandas de los jóvenes".
Los industriales aceiteros consideraron que "frente a ese debate, la única respuesta de algunos sindicalistas fue convocar a un paro. El sindicalismo que paraliza el país no ha realizado propuestas ni aportes concretos para preparar a los trabajadores para los próximos cinco o diez años".
Y agregaron: "Rechazar sin debatir no es defender derechos: es defender estructuras, la actitud propia de la democracia es acudir a los representantes del pueblo para presentar sus propuestas".
Para CIARA-CEC, una "medida de fuerza de este tipo impacta en toda la cadena productiva: comercios, transporte, servicios y economías regionales, que ven menguados sus ingresos ante la reacción corporativa sindical". Y concluyeron: "Por eso cabe preguntarse si este paro defiende realmente a los trabajadores o si, en definitiva, no es un paro político, anclado en el pasado y lejos de la realidad del mundo laboral que ya está cambiando".
No hay que ir muy lejos para encontrar un escenario de tensión. Hace algo más de una semana y tras conocerse la decisión de los trabajadores aceiteros de decretar un paro de 24 horas en el día que se trató la Reforma Laboral en el Senado, los exportadores se expresaron en términos similares.
"La decisión de algunos dirigentes de la Federación Aceitera de decretar un paro nacional en la industria, para movilizar al personal aceitero a marchar el miércoles, es un avasallamiento absoluto de derechos y pone en riesgo la fuente laboral de miles de aceiteros, que tienen salarios por encima del promedio nacional".
Idígoras sostuvo que esta medida "va a agenerar un golpe muy fuerte, sobre todo para el bolsillo de los trabajadores, que verán reducidos sensiblemente sus ingresos a fin de mes, de manera absolutamente innecesaria". Para el directivo, esta medida de fuerza representó "una ruptura de la paz social acordada el año pasado, que debería ser absolutamente respetada por la Federación Aceitera".