El escenario político de la oposición argentina registró un movimiento sísmico con la reunión presencial entre el diputado nacional Miguel Ángel Pichetto y la expresidenta Cristina Kirchner. El encuentro se produjo el último martes a las 17:00 horas en el departamento de San José 1111, en el barrio de Constitución, donde la exmandataria cumple arresto domiciliario. Esta cumbre marca el fin de un distanciamiento de años y el inicio de una estrategia para reorganizar al peronismo frente a la gestión de Javier Milei.
Pichetto, quien fue el compañero de fórmula de Mauricio Macri en 2019, regresó al entorno de su antigua jefa política para sellar una reconciliación que ya se venía gestando telefónicamente. La charla duró una hora y media y, según trascendió, ambos acordaron "no hablar del pasado" y concentrarse exclusivamente en el armado futuro del movimiento. El legislador defendió su gesto con una frase de tono personal: “A un compañero no se lo deja de lado en las malas”.
El eje central del encuentro entre Pichetto y Kirchner es la reconstrucción de una propuesta de "centro nacional" que logre unir al peronismo de las provincias con el kirchnerismo para enfrentar el modelo económico de la Casa Rosada en las elecciones presidenciales de 2027.
Durante la cumbre, los dirigentes analizaron el panorama social y económico del país. Coincidieron en que la fragmentación interna fue el factor principal que permitió el ascenso de la gestión libertaria. Pichetto planteó la necesidad de construir una visión "capitalista productiva" que defienda la industria nacional y los puestos de trabajo, tomando como referencia el frente amplio que armó Lula da Silva en Brasil para derrotar a Jair Bolsonaro.
En el encuentro también se abordó la situación judicial de la exvicepresidenta. Pichetto, quien siempre se opuso a los desafueros sin condena firme, reiteró que la tobillera electrónica que porta la mandataria es un “exceso de la Justicia”. Pese a las diferencias del pasado, el jefe del bloque Encuentro Federal reconoció que ella sigue siendo una figura "gravitante" en el tablero político, especialmente en el conurbano bonaerense.

Al día siguiente de la visita, Pichetto se mostró en un acto público junto a Guillermo Moreno, exsecretario de Comercio Interior, en el Abasto Hotel. Allí, ante una audiencia de sindicatos y agrupaciones como Principios y Valores, el diputado lanzó una consigna directa: “El peronismo tiene que perdonarse, mirar el pasado y reflexionar”. Argumentó que "cualquier gobierno peronista es mucho mejor que este gobierno que nos está mandando a la miseria".
🔴DISCURSO DE PICHETTO LUEGO DE REUNIRSE CON CRISTINA
— mattsalic (@mattsalic) February 27, 2026
🗣️"Perdonarnos. Creo que el peronismo tiene que perdonarse, mirar el pasado, y reflexionar que cualquier gobierno peronista es mucho mejor que este gobierno que nos está mandando a la miseria"
🗣️"Dejar de hablar del pasado,… pic.twitter.com/9m2KaacLFq
El acto contó con la presencia de figuras variadas, desde el intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, hasta el dirigente social Esteban “Gringo” Castro, referente de la UTEP. Castro, cercano al Papa Francisco, apeló a la "misericordia" política para sanar las fracturas internas, una idea que Pichetto secundó al afirmar que "el que no se haya equivocado no pertenece a este mundo".
Este acercamiento es leído como una desautorización implícita para Axel Kicillof, actual presidente del PJ bonaerense. Pichetto ha sido crítico de las ideas económicas del gobernador y sugirió recientemente que si quiere ser una alternativa presidencial, debe "cambiar la visión". Al elegir visitar primero a Cristina Kirchner en su domicilio, Pichetto reconoce que la conducción real del movimiento sigue residiendo en la expresidenta.
Por su parte, Moreno advirtió en el mismo acto que la etapa que viene es de "peronistas versus libertarios" y que la batalla cultural ya fue ganada por el justicialismo. El objetivo inmediato del grupo es consolidar un programa que rechace la reforma laboral oficialista y proteja a las empresas nacionales como Techint o Aluar de la competencia extranjera. Pichetto cerró su intervención con un mensaje de vigencia: "Viejo es el viento y todavía sopla"
TM.