por Valentina Casalongue
Cada 2 de marzo se celebra el Día Mundial del Bienestar Mental para Adolescentes, una jornada que busca instalar en la agenda pública un problema creciente: el deterioro de la salud mental juvenil a nivel global y la necesidad de intervenir de forma temprana.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente uno de cada siete adolescentes de entre 10 y 19 años padece algún trastorno mental, lo que representa cerca del 15% de la carga global de enfermedad en este grupo etario. La depresión, la ansiedad y los trastornos del comportamiento figuran entre los diagnósticos más frecuentes.
El organismo internacional también advierte que el suicidio se encuentra entre las principales causas de muerte en jóvenes de 15 a 29 años, un indicador que expone la magnitud del problema y la falta de abordajes preventivos suficientes en muchos países.
La adolescencia implica cambios neurológicos, emocionales y sociales profundos. Factores como la presión académica, el bullying, la incertidumbre económica, la violencia y la hiperconectividad digital aparecen hoy como variables determinantes del bienestar psicológico.
En ese sentido, el psiquiatra infantil y adolescente Dr. Astik Joshi, especialista del Fortis Hospital Shalimar Bagh, advirtió el 4 de febrero de 2026 sobre el impacto del uso excesivo de pantallas en los jóvenes: “Más que nunca antes, estoy viendo un aumento de ansiedad, problemas de sueño, dificultad para concentrarse y estado de ánimo deprimido debido a demasiado tiempo usando pantallas. Las pantallas deberían mejorar la vida, no reemplazar el sueño, las relaciones y el autocuidado”.
El planteo refleja una preocupación creciente dentro de la comunidad médica internacional: la combinación entre desarrollo emocional en curso y exposición constante a estímulos digitales puede intensificar comparaciones sociales, alterar rutinas de descanso y afectar la regulación emocional.
Especialistas coinciden en que la clave está en detectar señales tempranas y generar entornos de contención. El acceso a atención psicológica, la educación socioemocional en las escuelas y la reducción del estigma asociado a pedir ayuda aparecen como pilares centrales.
Más allá de su origen reciente como iniciativa de concientización global, el Día Mundial del Bienestar Mental para Adolescentes funciona como un recordatorio concreto: la salud mental juvenil no es un tema secundario, sino un indicador directo del bienestar social presente y futuro. Escuchar a tiempo puede cambiar una trayectoria de vida. Ignorar las señales, también.