La escalada bélica en Medio Oriente volvió a sacudir al mercado internacional del petróleo y encendió una pregunta inmediata en la Argentina: ¿impactará en el precio de la nafta y el gasoil?
El foco está puesto en el conflicto en Irán y, especialmente, en el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial. Cada vez que esa vía estratégica se ve amenazada, el mercado reacciona con subas bruscas del crudo por temor a una interrupción en la oferta global.
En ese contexto, el CEO de YPF, Horacio Marín, intentó llevar tranquilidad: aseguró que no habrá un “cimbronazo” inmediato en los surtidores argentinos, incluso si el barril internacional se dispara en el corto plazo.
Por qué no subiría de inmediato el combustible
Según explicó la conducción de la petrolera estatal, la compañía aplica una política de “promedios móviles”.Es decir, no traslada automáticamente al surtidor las subas o bajas repentinas del precio internacional del crudo.
En la práctica, eso significa que si el barril sube bruscamente por unos días o semanas, el impacto no se refleja de manera directa e instantánea en la nafta. El sistema busca amortiguar los picos y evitar saltos abruptos que afecten al consumidor.
El punto clave: cuánto dura la guerra
El propio Marín fue contundente: si el precio del petróleo se mantiene alto durante varios meses -mencionó un horizonte de tres meses como referencia- entonces sí habrá impacto en el precio de los combustibles.
En otras palabras, el problema no es el salto momentáneo del barril, sino su persistencia.
Si el conflicto se prolonga y el crudo se consolida en niveles elevados, el esquema de promedios móviles empieza a incorporar esos valores más altos. Y allí el traslado al surtidor se vuelve inevitable, aunque de manera gradual.
La otra cara: oportunidad para exportar más
Con el desarrollo de Vaca Muerta, el país se transformó en un proveedor energético más relevante y, sobre todo, “seguro” desde el punto de vista geopolítico.
Desde la visión de la petrolera, un escenario de precios internacionales sostenidamente altos podría mejorar el ingreso de divisas por exportaciones energéticas. Las proyecciones oficiales hablan de un potencial de hasta US$ 50.000 millones anuales en un escenario de producción plena y precios internacionales normales.
Es decir: mientras el consumidor local teme por la nafta, el sector energético podría ver una oportunidad de mayores ingresos externos.
Qué mirar en las próximas semanas
Para anticipar qué pasará en el surtidor argentino, habrá que seguir tres variables:
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La duración del conflicto en Medio Oriente.
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La estabilidad del estrecho de Ormuz.
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El nivel promedio del barril durante las próximas semanas.
Si la tensión se desinfla rápido, el impacto podría ser casi nulo. Si el petróleo se mantiene alto por varios meses, el traslado al precio interno será gradual pero inevitable.